sábado, 16 de mayo de 2015

CONCHITA CINTRÓN

“La Diosa Rubia del Toreo”

Hassan González
Concepción Cintrón Verrill mejor conocida como Conchita Cintrón nació el 9 de Septiembre de 1922 en Antofagasta, Chile, pero fue criada en Perú, país al que ha considerado siempre como suyo.

Fue una rejoneadora que habría de convertirse en el referente mundial de la torería peruana. Estaba considerada como la mejor rejoneadora de la historia.

Tuvo sus primeros referentes en las figuras del rejoneador portugués Ruy da Cámara y el matador español Diego Mazquiarán “Fortuna”.

 Primeros años:
Su padre, Francisco Cintrón Ramos, puertorriqueño de ascendencia española y la nacionalidad norteamericana, y fue el segundo puertorriqueño en graduarse en La Academia Militar de West Point, en los Estados Unidos.Asignado al regimiento 65 de infantería destacado en Panamá, conoció allí a Loyola Verrill, con quien se casó. Conchita nació en Antofagasta, Chile, a mediados de los años 20, don Francisco (que había abandonado su carrera militar) fue enviado a Lima, como representante de una firma comercial norteamericana con intereses en el Perú, Conchita tenía 3 años cuando se mudaron a Lima.

La niñez de Conchita se desarrolló en la colonia extranjera radicada en Lima, con otros niños inmigrantes norteamericanos, sin contacto con el ambiente taurino de Lima. Pero pronto nació en ella la pasión por la equitación, y a los 12 años (1934) entró a la Escuela de Equitación de Ruy da Cámara, conocida como “El Picadero”. Ruy da Cámara rejoneador portugués, pronto se fijó en las dotes de la chica y concibió la idea de convertir a Conchita en figura del rejoneo y del toreo a pie. De este modo, se convertiría en su mentor.

 Ese mismo año (1934) conoce también al matador español Diego Mazquiarán “Fortuna” el cual le impartió sus primeras lecciones de toreo a pie, llegando a dominar con tanta destreza a los equinos y manejar la muleta con tanta finura y arte que solo una dama puede tener.

En “El Picadero” Conchita aprendió todos los secretos de la equitación. Se familiarizó con la baja escuela, el cabalgar a dos pistas, el galope indistinto sobre ambas manos del animal, el piaffé, el trote suspendido y la alta escuela, convirtiéndose en una gran caballista. Los sucesivos éxitos en exhibiciones y concursos de salto, muy en boga en Lima por aquella época, así lo demuestran.

Un día se le ocurrió al maestro incluir las prácticas de rejoneo en el repertorio de ejercicios de los alumnos. A Conchita le atrajo el nuevo juego, y pidió a su profesor que le enseñara todo lo referente al tema.

 En el verano de 1936, Conchita pasaba con su familia, con unos amigos de sus padres y con Ruy y su mujer (Asunción) unos días de campo en la hacienda Santa Bárbara, en Cañete, al sur de Lima, propiedad de Manuel Barnechea, con tertulio habitual de la Escuela de Equitación. Ruy tuvo que domeñar a un toro muy arisco que estaba causando serios problemas a los arrieros camino del matadero. Al cabo de media hora, Ruy invitó a montar a Conchita, lo que ella aceptó sin dudar. Mientras le ajustaban los estribos, volvieron a ambolar al toro, que ya estaba agotado y no representaba ningún peligro.

 
Debut:
En Enero de 1936 se organizó en la plaza de  Acho un festival benéfico de carácter hípico-taurino que incluía una exhibición de salto y, como colofón, la lidia a muerte de unos novillos de media casta por unos aficionados peruanos. A Conchita se le presentaba así la oportunidad de actuar en público por primera vez, poniendo en práctica todo lo aprendido hasta el momento.

El anuncio de una señorita rejoneadora alborotó el corrillo taurino de Lima y la plaza se llenó. En esta oportunidad, la actuación de Conchita se limitó a colocar unos arponcillos en el morrillo del novillo que le tocó en suerte. Luego se retiró entre las calurosas ovaciones de un público, sorprendido por el atrevimiento de la niña. De este modo Conchita iniciaba su camino por el mundo profesional del toro.

Ruy decidió construir una placita para el entrenamiento de su pupila. Para entonces, Conchita había realizado ya diversas actuaciones públicas, pero fue en esa placita donde complementó el ejercicio de su arte con el toreo a pie (toreo de muleta y suerte de matar). Como ella reconoce, el “Tentadero de la Legua” (que así se llamó la placita) y los cófrades que lo conformaron constituyen un hito en su carrera.

Consagración en México:
En una ocasión, cuando Conchita tenía 16 años, el gran matador mexicano Chucho Solórzano, entonces en la cima de su popularidad y a la sazón contratado para la feria de Lima, vio actuar a la chica en La Placita, y conversó con Ruy da Cámara para que se presentara en la capital mexicana. En Junio de 1939, Conchita partió en un vapor a tierras mexicanas en compañía de Ruy y Asunción. Así, si Conchita se inició en el toreo en tierras peruanas, se hizo torera en México.

Chucho Solórzano y Raúl Vallejo, apoderado de Conchita durante los años de su estancia en México, prepararon el debut el la plaza “El Toreo” para el 20 de Agosto. La corrida terminó en triunfo y la curiosidad inicial del público por ver a una mujer torero se tornó en admiración al ver la desenvoltura de la niña ante los animales de casta. A la semana repitió, obteniendo en mismo éxito.

De agosto de 1939 hasta fines de 1943, Conchita toreó en la capital y los estados 211 corridas, matando a estoque 401 toros. Alternó con las más importantes figuras del toreo del momento y su carrera quedó definitivamente ligada a nombres como el de Fermín Espinosa “Armillita”, Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado”, Luis Procuna, Siverio Pérez, Chucho Solórzano y de todos los grandes maestros mexicanos de la época, sin dejar de mencionar tres que grabaron su corazón por siempre: Juanito Gallo, Alberto Balderas y José González “Carnicerito de México”; el primero un principiante, los otros dos consagrados, ya que los tres encontraron la muerte en el ruedo en tardes fatídicas, con ella presente.

Durante esos años todas las ferias de importancia de México contaron con la actuación  de quien empezaron a llamar “La Diosa Rubia del Toreo”.

En América:

En 1944, Conchita Cintrón volvió al Perú. Cosechó diversos éxitos y fue recibida por el presidente Manuel Prado, que le otorgó la nacionalidad. Inauguró la Plaza Monumental de Lima y también fue a Santa Bárbara, donde rejoneó por primera vez.

Después viajó a Quito, Caracas y Santa Fe de Bogotá, ciudad esta última donde, entre otras cosas, ofreció una corrida solo para niños en la plaza Santamaría.

Europa:
Conchita Cintrón deseaba culminar su carrera toreando a pie en España, para esto Ruy da Cámara nombró como representante suyo en la península al famoso al famoso matador Marcial Lalanda (influyente apoderado en aquellos tiempos, que poco después habría de apoderar a Pepe Luis, Manolo Vázques y Antonio Ordóñez) para que allanara las dificultades que suponía quebrar la estricta reglamentación española que no permitía la presencia femenina en el ruedo.

Tras un paréntesis en Lisboa para su presentación en la plaza de Campo Pequeño, donde sufrió un boicot de los rejoneadores varones portugueses, Conchita logró el permiso para rejonear, y debutó en la Feria de Sevilla de 1945, en la última de abono. El éxito le acompañó en esa y las demás oportunidades que tuvo de actuar en España, el 13 de Mayo de 1945 rejoneó con singular éxito un novillo de Garcigrande en Las Ventas de Madrid, pero el permiso para torear a pie y rematar sus faenas con el estoque no fue posible. Tan solo le permitieron hacerlo en fbenéficos a puerta cerrada. Cosa que hizo con mucha frecuencia. Sí lo consiguió en Marruecos y Melilla, no sin sortear numerosas dificultades. No obstante, en la corta pero intensa campaña española de los siguientes años, en la que toreó en la mayoría de las plazas españolas, dejó la impronta de su arte, alternando con figuras principales del toreo de entonces.

Final de su carrera:
La campaña de 1950 marcó el fin de la carrera de Conchita Cintrón. Se despidió en primer lugar del público francés (en Francia había actuado en sus principales ferias), en Burdeos el 1 de Octubre de esa temporada, estoqueando y desorejando dos novillos de José Infante da Cámara. De los ruedos españoles se despidió en Jaén el 18 del mismo mes alternando con Antonio Ordóñez y Manolo Vázquez. En aquella oportunidad, desafiando la prohibición, toreó de muleta una res de Oliveira.

El 5 de Septiembre de 1951 Conchita  se casó con el portugués Francisco de Castelo Branco, sobrino de Ruy, y vivía con su marido e hijos cerca deLisboa, hasta su fallecimiento el 17 de Febrero de 2009.

Toreó en su vida un total de 750 corridas y sufrió tres cornadas, triunfó en las plazas más importantes de Latinoamérica, Portugal, Francia y España.

Comunicado de su muerte:
Fallece la rejoneadora y Torera Conchita Cintrón
La rejoneadora y torera peruana Concepción Cintrón Verill, falleció ayer en la capital portuguesa a los 87 años de edad a causa de un paro cardíaco sufrido en su hogar, revelaron familiares. Conocida como “La Diosa Rubia del Toreo” Cintrón, es considerada como la mujer más destacada de la Fiesta Brava, tanto a caballo como a pie debido a su gran valentía para ponerse al frente de un astado sin problema alguno. Nacida en Chile, nacionalizada peruana, de padre puertorriqueño y de madre estadounidense, nació un 9 de Agosto de 1922 en la ciudad andina de Antofagasta. Llegó a México gracias a la ayuda del matador Jesús Solórzano, padre, en 1939, consiguiendo triunfos importantes, toreando 211 corridas y matando 401 toros con el estoque, tuvo el carácter y el temple para alternar con las principales figuras.
Fuente: Varias

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