Tras registrar la primera muerte de Italia con el virus, toda la localidad fue puesta en cuarentena y el 97% de sus habitantes fueron sometidos a pruebas
El pueblo de Vo durante el aislamiento el 22 de febrero.
Roberto Silvino/ZUMA Press/Newscom/lafototeca.com
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El pueblo es conocido en la región por
sus vinos y por la traquita, una roca muy apreciada en la construcción.
En primavera, es fácil ver en sus calles a habitantes de ciudades
cercanas, sobre todo Padua y Vicenza, probando los vinos locales y los
platos tradicionales como los espaguetis con salsa de pato. Muchos
profesionales de Padua, una acomodada ciudad universitaria, tienen allí
sus residencias de verano. La tranquilidad es una de las principales
características de esta pequeña localidad.
Pero todo cambió la tarde del 21 de febrero, cuando
Italia registró su primer fallecimiento de un paciente con coronavirus. Y
lo hizo en Vo'. Era Adriano Trevisan, un empresario ya jubilado y padre
de la exalcaldesa del pueblo. Trevisan falleció a unos kilómetros de su
casa, en el hospital de Schiavonia. La noticia catapultó a Vo' se a
medios de comunicación de todo el mundo.
Al principio
prevaleció el miedo, pero en 48 horas la situación volvió a estar bajo
control. El pueblo fue puesto en cuarentena, y la Policía y el Ejercito
impusieron controles que cortaron las carreteras de acceso a la
localidad. El Ministerio de Sanidad afirmó que en Vo' había un foco de
infección.
"El problema de este virus es que es muy contagioso, y que hay individuos asintomáticos, es decir que no presentan ningún síntoma,
que sin embargo pueden contagiar a los demás", explica a eldiario.es
Alessio Turetta, propietario de una cervecería y desde hace solo siete
meses concejal de Vo' que ha estado implicado desde el principio en la
gestión de la crisis.
Pruebas masivas y cordón sanitario
Las
autoridades pidieron a los vecinos que se quedaran en casa, y el
domingo 23 de febrero se empezó a hacer las pruebas para sabía quién
había contraído el coronavirus y quién no. "El primer día hicimos unas
250, luego los números fueron creciendo, y llegamos a un promedio de 500
al día. Un día hicimos 800", añade Turetta.
Las
pruebas a la población de Vo' se efectuaron de manera sistemática. El
procedimiento se hacía por calles. Turetta afirma que haber hecho el
test para detectar el virus al 97% de la gente fue crucial –el 3%
restante o no se encontraba en la localidad en ese momento o eran tan
mayores que no podían levantarse–. "La diferencia entre Vo' y los
municipios de la zona de Lodi [el territorio de Lombardía que es uno de
los epicentros de la epidemia de coronavirus en el país], es que
nosotros, gracias al apoyo de las autoridades sanitarias regionales,
tuvimos la posibilidad de hacer la prueba a todo el mundo, no solo a
quienes presentaban síntomas".
Quien dio positivo, y
no tenía síntomas graves, fue puesto en cuarentena en casa. Los casos
más severos se transfirieron a la unidad de enfermedades infecciosas del
hospital de Padua. La estrategia logró detener la infección.
"Al
final del primer control, que terminó el 29 de febrero, resultó
positivo el 3% de la población. A la segunda prueba, realizada con el
apoyo de la Universidad de Padua y la Cruz Roja entre el 6 y el 8 de
marzo, solo el 1% de la población dio positivo", sostiene Turetta.
El buen resultado fue fruto de la colaboración entre las autoridades
municipales y de la región del Véneto, los científicos, los médicos, la
prefectura [el representante local del Gobierno italiano], Protección
civil, las fuerzas del orden y un grupo de alpinos, tropas de montaña
del ejército italiano.
"Logramos un interesante
descubrimiento: en el momento en que se diagnosticó el primer caso
sintomático, una proporción significativa de la población, alrededor del
3%, ya había sido infectada, aunque la mayoría de ellos eran
completamente asintomáticos. Nuestro estudio establece un principio
valioso: efectuar pruebas a todos los ciudadanos, tengan o no
síntomas, es una forma de controlar esta pandemia", señalan Andrea
Crisanti profesora de microbiología en la Universidad de Padua y Antonio
Cassone, exdirector del departamento de enfermedades infecciosas
del Instituto Superior de Salud en un artículo publicado en The Guardian.
Además,
según indica el concejal, resultó fundamental la creación de un cordón
sanitario alrededor de Vo'. Fue tan estricto que ni siquiera las
mercancías podían entrar ni salir sin autorización de la prefectura.
Finalmente, la actitud de la ciudadanía fue crucial. "Todos siguieron
las instrucciones de manera impecable", dice Turetta. "Incluso después
de la primera prueba, cuando se sabía quién era positivo y quién no, la
gente se quedaba en casa todo lo que podía".
Los vecinos, contentos con la gestión
El
caso de Vo' es el de una pequeña comunidad donde todo el mundo se
conoce, y que nada tiene que ver con la complejidad de metrópolis como
Milán, Turín o Madrid. Aun así, varias fuentes médicas entrevistadas por
eldiario.es afirman que la experiencia demuestra que "una cuarentena
rigurosa funciona", y que el mismo modelo podría aplicarse en otros
pueblos especialmente expuestos al riesgo del coronavirus.
En
general, los vecinos se enorgullecen de cómo han evolucionado las
cosas: su pueblo se ha convertido en un ejemplo de éxito en la lucha
contra el coronavirus en Europa. Algunos de ellos incluso lamentan que
se haya eliminado el cordón sanitario alrededor de la localidad, porque
"ahora cualquiera puede entrar, mientras que antes nos sentíamos
seguros", dice un vecino que prefiere no revelar su identidad.
Emma Fattin, propietaria de una trattoria
de Vo', considera que "si las medidas que se aplicaron aquí se hubieran
implementado enseguida en toda Italia, tal vez ahora no estaríamos en
esta situación". "Claro, no es fácil aceptar algo como el cordón
sanitario, pero aquí la cuarentena ha funcionado", añade.
Aunque
la opinión no es unánime. Alessandro Toniolo, que gestiona un
restaurante con su padre, cree que "la respuesta inicial, con los
militares aislando el pueblo con los puestos de control, fue excesiva".
"Se utilizaron medidas que crearon alarma y asustaron a mucha gente.
Nuestro restaurante está cerrado, pero estamos funcionando con las
comidas a domicilio, como permite la ley. Al menos esto nos da un mínimo
de ingresos", afirma.
Para Turetta, el ejemplo de Vo'
puede ser útil para pequeñas localidades de otros países afectados,
como España. "Tal vez, seguir la pauta que aplicamos aquí sería la
elección correcta. Y aunque no se pueda hacer la prueba a todo el mundo,
quedarse en casa y salir lo menos posible está al alcance de todos.
Solo una persona de cada familia debería ir a hacer la compra".
Ha
sido duro, admite el concejal. "Todos hicimos un trabajo excepcional,
los primeros días trabajamos día y noche. Había tantas cosas que
organizar, y tratábamos de informar a los vecinos en tiempo real y con
la mayor transparencia posible. Estábamos seguros que en nuestro pueblo
en el medio de la nada, tan lejos de las ciudades, el coronavirus
llegaría muy tarde. Y en cambio, ocurrió exactamente lo contrario",
indica.
Vo' llevaba días sin nuevas infecciones, hasta este jueves por la noche, cuando se confirmó un nuevo caso positivo. La batalla en este pequeño pueblo de Véneto continúa.
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