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miércoles, 31 de diciembre de 2025

```Antonio Ignacio Picón Pardi El último patricio



Por Carlos Guillermo Cárdenas D.

Antonio Ignacio Picón Pardi, Tony para muchos, es un personaje vinculado por sus raíces a ilustres linajes, una familia que desde mediados del siglo XVIII le ha tocado jugar un rol de primera línea en la vida de la ciudad. Conocida por su amor a la independencia.

El primero venido de Ronda España y asentado en estas tierras fue el joven para aquellos años, Diego Rodríguez Picón, casado y establecido en Mérida, fue el patriarca de la familia. Diego en su paso por el poblado de Timotes conoció y se enamoró de la joven María Ignacia Uzcátegui y Dávila. Del matrimonio nació el único hijo, Antonio Ignacio Rodriguez Picón que entregó lo más preciado de su familia a la Campaña Admirable del General Simón Bolívar en su paso por Mérida en 1813, tres hijos Francisco (24), Jaime (17) y Gabriel (14), el niño héroe de Los Horcones, todos imberbes adolescentes y su yerno Vicente Campo Elías, casado con Martina la hija mayor de Antonio Ignacio, tatarabuelos del académico Miguel Rondón Nucete.  Antonio Ignacio Rodríguez Picón suscribió como Alcalde Mayor el acta constitutiva de la creación de la Universidad de Los Andes el 21 de septiembre de 1910.

El cuarto hijo de Antonio Ignacio Rodríguez Picón, Juan de Dios Picón Gonzáles, no sumó su voluntad a la Campaña Admirable por trastornos precoces de salud, además de cierta vocación eclesiástica.

Juan de Dios Picón González, tatarabuelo de Antonio Ignacio Picón Pardi, está grabado en las páginas de la fundación de la Universidad de Los Andes, cuando en 1842 participó en la redacción los estatutos de funcionamiento de la institución universitaria.

Juan de Dios Picón, quién migró con su padre a los llanos de Casanare  y Alto Apure cuando la ciudad de Mérida fue tomada por las fuerzas realistas, estuvo presente en la muerte de su padre en Guadualito el año de 1816. De aquí pasó Juan de Dios al Cuartel Libertador en la ciudad de Angostura donde conoció a la joven Grillet, descendiente de un militar francés, con quién contrajó nupcias. Del matrimonio nació Antonio Ignacio Picón Grillet, empresario, promotor de empresas y gran filántropo, fundador con el señor D´Empaire y el señor Belloso del Banco de Maracaibo.

Antonio Ignacio Picón Grillet dejó descendientes a Pio Nono Picón y Obdulio Picón. El primero padre del escritor merideño Mariano Picón Salas. El segundo, Obdulio, quien falleció joven fue padre de Don Antonio Picón Gabaldón, fundador de la Luz Picón en Mérida, el año de 1943. También de padre de Ana Luisa Picón de Dávila, abuela materna de quien escribe estas líneas.

Don Antonio Picón Gabaldón casó con doña Ida Pardi Dávila, de aquí nacieron Dorila Elena, Antonio Ignacio Tony, Carmen Luisa, Lourdes y Jaime Picón Pardi.

Este preámbulo ejemplariza el ilustre linaje que acompaña al ingeniero egresado de la ULA, Picón Pardi.

Tony sin ser escritor le gusta la escritura. Sin ser historiador siente inclinación por la historia de la ciudad de Mérida. Dotado de una memoria de cierta forma privilegiada, recuerda anécdotas e historias familiares y de la personajes y comunes que han dejado huella perenne en la vida de la ciudad.

Al cumplir el nonagésimo aniversario de vida el pasado 29 de diciembre, presentó la publicación "Emociones del sentir", un relato sobre la familia Picón y su vida como merideño y constructor de obras de importancia e interés social. Entre las muchas memorias relatadas, que afirma “Yo no he creado los temas de este libro, sólo he puesto el lazo que los une “, trascribe el interesante diario de Antonio Ignacio Rodríguez Picón, la primera versión que leo de manera integra.

Al arribar a la interesante edad nonagenaria, el primer Picón después de Juan de Dios Picón que alcanzó esa prodigiosa edad, Tony continúa en su solariega casa de la Urbanización San Antonio, compartiendo con Doña Gloria Aranguren, de cuyo matrimonio nacieron Eleonora, Antonio, Oscar y Jorge Luis.

Tony goza de virtudes, algunas que son legado de su ilustre parentela y otras que la larga vida le ha prodigado, modestia, sabiduría y don de gente.

Aún con la plenitud de las facultades cognitivas y físicas, continúa observando el devenir con moderado optimismo y la Fe puesta en el valor humano, expresión del humanismo.

Mérida, 31 de diciembre de 2025```

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