'En situaciones límite es cuando damos lo máximo'
JOSÉ MIGUEL ARRUEGO
Madrid (España). 'Supuso un punto de inflexión en mi carrera, la culminación de mi ascensión después de mi reaparición dos años antes, y un refrendo a todos los que habían creído en mí' Así recuerda Roberto Domínguez la tarde del 26 de junio de 1989, en la que, con motivo de la Corrida de la Prensa, se encerró con seis toros de Victorino Martín en la plaza de Las Ventas y abrió la Puerta Grande de la Monumental madrileña después de cortarle las dos orejas al segundo toro de la tarde.
El torero vallisoletano afrontaba la gesta teniendo muy presente el triunfo que El Niño de la Capea había conseguido el año anterior en la última edición de este festejo, una circunstancia que pesó más en contra que a favor, a la hora de tomar la decisión de lidiar en solitario el encierro de Albaserrada: 'El triunfo de Capea el año anterior no ayudaba a tomar la decisión, sino que la dificultaba, porque era muy complicado conseguir una tarde tan rotunda. Me hizo pensármelo mucho, pero confiaba en mí y sabía que los artistas en situaciones límite es cuando damos lo máximo'.
La tarde estuvo marcada por la faena a 'Matador', el segundo toro de la tarde, al que el diestro castellano cuajó de cabo a rabo, pero no fue sin embargo el único asidero artístico que tuvo un espectáculo que resultó entretenido y pródigo en matices, tal y como recuerda el propio torero 'Salvo el sexto, que fue muy complicado y el primero en menor medida, el resto de la corrida salió buena. Hubiera cortado más orejas de no fallar con la espada, sobre todo del quinto, al que pinché después de otra buena faena'.
Sin embargo, la faena a ese segundo toro quedó como punto de referencia de aquella tarde, y cualquier aficionado que hace mención a la Corrida de la Prensa del 89 la identifica con la lidia de Domínguez a aquel astado de Victorino. 'Matador fue extraordinario, y aquella lidia llegó mucho al tendido, sobre todo el natural ligado al de pecho - se puede ver en el video - que fue el momento culminante de la faena. ¿Si fue mi mejor faena? Las hubo mejores, como una a un toro de El Raboso en Valencia o una a un 'Atanasio' en Bilbao, pero aquella fue posiblemente mi faena más completa en la plaza de Las Ventas'.
Madrid (España). 'Supuso un punto de inflexión en mi carrera, la culminación de mi ascensión después de mi reaparición dos años antes, y un refrendo a todos los que habían creído en mí' Así recuerda Roberto Domínguez la tarde del 26 de junio de 1989, en la que, con motivo de la Corrida de la Prensa, se encerró con seis toros de Victorino Martín en la plaza de Las Ventas y abrió la Puerta Grande de la Monumental madrileña después de cortarle las dos orejas al segundo toro de la tarde.
El torero vallisoletano afrontaba la gesta teniendo muy presente el triunfo que El Niño de la Capea había conseguido el año anterior en la última edición de este festejo, una circunstancia que pesó más en contra que a favor, a la hora de tomar la decisión de lidiar en solitario el encierro de Albaserrada: 'El triunfo de Capea el año anterior no ayudaba a tomar la decisión, sino que la dificultaba, porque era muy complicado conseguir una tarde tan rotunda. Me hizo pensármelo mucho, pero confiaba en mí y sabía que los artistas en situaciones límite es cuando damos lo máximo'.
La tarde estuvo marcada por la faena a 'Matador', el segundo toro de la tarde, al que el diestro castellano cuajó de cabo a rabo, pero no fue sin embargo el único asidero artístico que tuvo un espectáculo que resultó entretenido y pródigo en matices, tal y como recuerda el propio torero 'Salvo el sexto, que fue muy complicado y el primero en menor medida, el resto de la corrida salió buena. Hubiera cortado más orejas de no fallar con la espada, sobre todo del quinto, al que pinché después de otra buena faena'.
Sin embargo, la faena a ese segundo toro quedó como punto de referencia de aquella tarde, y cualquier aficionado que hace mención a la Corrida de la Prensa del 89 la identifica con la lidia de Domínguez a aquel astado de Victorino. 'Matador fue extraordinario, y aquella lidia llegó mucho al tendido, sobre todo el natural ligado al de pecho - se puede ver en el video - que fue el momento culminante de la faena. ¿Si fue mi mejor faena? Las hubo mejores, como una a un toro de El Raboso en Valencia o una a un 'Atanasio' en Bilbao, pero aquella fue posiblemente mi faena más completa en la plaza de Las Ventas'.
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