«Cobrador», ya con la espada encima, intenta prender a Fernando Robleño en San Isidro
PALOMA AGUILAR
Fernando Robleño se perfila para matar
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Ya con la espada encima, «Cobrador II», cárdeno y de 564 kilos,
quiso morir matando. «En la agonía de la muerte, me ha querido coger;
por fortuna, me he escapado de la cornada». Son palabras de Fernando Robleño después de recibir una atronadora ovación por su primera faena, dedicada a su abuelo en
un emotivo brindis al cielo. «Por el pitón derecho era más claro,
aunque se despedía con la carita arriba y se abría, por lo que había que
buscar continuamente la colocación», comentó el madrileño. Respecto al
comportamiento del quinto, señaló: «Lo he visto muy difícil, era mirón y escarbaba, con tendencia a irse. Muy complicado».
Sentido brindis de Alberto Aguilar
«al tío Pedro, al de las barbas, que está malito pero tiene raza y se
va a venir arriba; ¡va por él y por todo el pueblo de Talarrubias!».
Para casta, la suya, reflejada en una valiente y torera actuación:
«He dado el paso adelante, aguantando parones, y lo he matado por
arriba, pero el toro, sin ser malo, transmitía poco». También se entregó
con el sexto, un señor escolar que no lo prendió por su agilidad para
«rebozarse» en la arena cual croqueta.
Rafaelillo
venía dispuesto a «crecer como torero» y se las vio en el inicio con un
ejemplar más parado que el de Guisando. «No valía para nada -dijo el
murciano-. El cuarto desarrolló cosas buenas pero sin continuidad». Respecto a la colocación, subrayó: «Para ligar un muletazo no se puede estar siempre en el pitón contrario».
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