La crisis eléctrica en el estado Mérida ha dejado de ser una estadística para convertirse en un suplicio que se arrastra con indolencia desde el año 2006, acumulando dos décadas de un sufrimiento que ha quebrado la paciencia de sus ciudadanos.
Lo que comenzó como una falla sistémica hace 20 años es hoy una condena de oscuridad absoluta que ha golpeado sin piedad cada rincón de la geografía merideña.
El origen de este descalabro está marcado por el engaño de los complejos de generación distribuida “Yuban Ortega” en Ejido y “Yorsiño Carrillo” en la capital; infraestructuras que prometían independencia energética y que, tras apenas unos días y meses de abandono, se convirtieron en chatarra. Aquellos motores que debían encender el futuro de Mérida fueron desmantelados con una rapidez pasmosa hasta desaparecer totalmente; hoy no queda de ellos ni el rastro del metal, sentenciando al estado a una dependencia total de un sistema centralizado que hoy está en el suelo.
Al llegar al 2026, la realidad es insoportable: los merideños están profundamente ostinados ante una rutina de apagones que duran hasta cinco horas y se repiten hasta tres veces al dia, sin que exista un cronograma o un mínimo respeto por la vida humana.
Esta crisis, que desde 2006 no ha dado tregua al sector salud ni al comercio, mantiene a la población en un estado de crispación constante.
Los pequeños productores agropecuarios ven con impotencia cómo se pierden sus productos, especialmente la leche y otros derivados que requieren refrigeración inmediata para no dañarse, mientras que en los pueblos más remotos la oscuridad es una presencia permanente que borra cualquier esperanza de progreso.
Ya no se trata solo de la falta de luz, sino de la humillación de vivir en la incertidumbre total, con un servicio que se va sin preaviso a cualquier hora, dejando a una sociedad anestesiada por el cansancio pero hirviendo de indignación ante veinte años de promesas que solo dejaron escombros y penumbra.



El reflejo de un " pobre País rico", hasta allá no llegan ni migajas de las inmensas riquezas minerales, por las pauperrimas mentes gubernamentales😔
ResponderEliminarinsólito pero real qué triste nuestra Venezuela en manos de quién cayeron sin embargo todavía hay miles o millones de venezolanos que apoyan todo esto qué triste
ResponderEliminarLa corrupción en el sector eléctrico es dantesca en Mérida desmantelaron las subestaciónes electricas se las robaron para vender sus componentes otras fueron utilizadas como rellenos en puentes como.en la población de jaji en Mérida.
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