Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño
Por Germán D' Jesús Cerrada
En mis tiempos de niño y adolescente, cuando queríamos comprar un refresco en la bodega de la esquina, la petición era obligada e inconfundible: pedíamos un "Cold Point rojo" o un "Cold Point amarillo". Aquella botella helada no era solo una bebida, era parte de nuestra cotidianidad y el sello de una marca que marcó a toda una generación.
Avelino Briceño Paredes y Carlos Maggiolo Atencio conformaron una dupla para los negocios que no ha tenido en el tiempo a nadie que los iguale.
Avelino Briceño, merideño, y Carlos Maggiolo, maracaibero, forjaron en sus años de madurez una leyenda empresarial un tanto desconocida para las generaciones actuales. Briceño & Maggiolo, esa era la razón social de la firma concesionaria de los prestigiosos automóviles de la línea Chrysler y de sus vehículos De Soto, Dodge, Plymouth y Fargo, primero en un local comercial en la calle Independencia (hoy avenida 3) entre calles 25 y 26, y más tarde en una moderna edificación frente al Parque Glorias Patrias.
Tiempo después, instalaron la Estación de Servicio Shell con su recordado bar y restaurante "La Fuentecita", en la avenida Urdaneta, frente a la Casa Hogar.
Su visión traspasó las fronteras andinas para adentrarse en lo que llamábamos "La Tierra Llana". En San Carlos del Zulia fundaron Indosa, empresa procesadora de leche pasteurizada y productos lácteos, mientras que en Santa Bárbara del Zulia establecieron una agencia de Briceño & Maggiolo para la venta de vehículos distribuidos desde Mérida.
Asimismo, en alianza con los hacendados de las cercanías de la ciudad —recordando que lo que hoy son las populosas urbanizaciones a la vera de la avenida Andrés Bello y hasta más allá de Ejido eran dilatadas haciendas de caña de azúcar—, se unieron para fundar el Central Azucarero Mérida, cuyo ingenio y maquinarias operaron en un gran galpón cercano a La Parroquia, recinto que hoy forma parte del patrimonio de la Universidad de los Andes y Caprof.
Pero lo que no podemos olvidar los merideños de aquella época son los célebres refrescos Cold Point, cuya planta embotelladora estaba ubicada en la esquina norte del Liceo Libertador. Era simpático ver a los muchachos a la salida de clases, y también a personas mayores, observando a través de las rejas de la calle el paso de las botellas en una cadena sin fin. Frente a una potente luz, unas jóvenes operarias —"indiecitas" traídas de la hacienda El Estanquillo de San Juan de Lagunillas, donde hoy se levanta la cárcel— permanecían sentadas en taburetes inspeccionando minuciosamente el líquido para descartar cualquier impureza antes de colocar las botellas en las gaveras para su distribución.
Me contaba don Avelino que viajó con don Carlos hasta Atlanta, Estados Unidos, para seleccionar los sabores de la franquicia. Una mañana, tras una noche de intensa "labor social" en el bar del hotel donde se hospedaban, fueron llevados a la cata técnica. Había decenas de muestras para cada sabor y ni don Avelino ni don Carlos tenían el cuerpo ni la disposición para un proceso tan largo. De mutuo acuerdo, decidieron concentrarse en los dos sabores principales: la naranja y la cola. Don Avelino señaló al azar la quinta muestra de naranja y don Carlos la sexta de cola, restándole importancia a los demás preparados.
Contra todo pronóstico, aquella rápida elección dio origen a una naranja y a una cola Cold Point con un sabor inconfundible que no aceptaba comparación con ninguna otra marca del mercado. Sus eslóganes "Salud en burbujas" y "La naranja hecha refresco" engalanaron durante años los anuncios publicitarios y las vallas de la vieja carretera que conducía de Mérida a La Parroquia.
De las prósperas empresas fundadas por Avelino Briceño y Carlos Maggiolo lamentablemente hoy solo queda el recuerdo. Fueron auténticos pioneros en una Mérida que despertaba adormecida bajo los picos de la Sierra Nevada y arrullada por sus cuatro ríos.
La Cámara de Comercio e Industria del Estado Mérida (Cacoinme) mantiene una deuda histórica con la memoria de estos dos grandes señores que debieran servir de ejemplo a las nuevas promociones de empresarios que hoy, en medio de las adversidades, luchan por abrirse paso. Por ello, sugiero respetuosamente a sus directivos la realización de un merecido homenaje institucional a don Avelino Briceño y a don Carlos Maggiolo, e incorporar sus retratos en una Galería de Empresarios Merideños que perennice su legado.
18 comentarios:
Me parece que la Cámara de Co. De comercio debe conocer este legado que hoy seguro sus directivos no lo conocen. Promover un libro o documento histórico sobre la La Caña de azucar. Y el impacto en la Merida entre 1900 y 1980 cuando deji de funcionar el Central Azucarero , por disminución de Caña, al ir creciendo la Urbanización.
El precio de la panela fue la principal causa de que la refinación de azucar perdiera la pelea y obliga al cierre del CALA
El nombre Cold Point viene de la marca de cocinas “Hot Point” que vendia Don Avelino Briceño junto a su hermano Henrique en la compañía Briceño Hermanos en el local que se menciona en la avenida 3. Los sabores que luego se incorporan a la linea de refrescos fueron, Piña, Uva, Manzana, y la soda Z, en el año 82 se suman los productos en lata, siendo la Embotelladora Merida la unica enlatadora de refrescos del occidente del pais.
La Camara de Comercio rindió homenajes mientras fue presidida por Guillen, Valecillos, Briceño, Buso, Baena, Uzcategui y Trujillo, de un tiempo para aca eso cambio, Avelino Briceño quien dono los terrenos donde hoy esta el edificio pudo merecer un reconocimiento.
cómo van hacer un reconocimiento a estos caballeros empresarios de élite... si la sede del empresariado Merideño está en total abandono. Primero deben rescatarla para luego engalanar dentro de sus instalaciones a todos los empresarios que han dejado huella en nuestra tierra.
Mi papá trabajo en esa embotelladora en El Vigia por 23 años, me llevo muchas veces a ver como salian los refrescos y el Sr. Alfredo Briceño el dueño nos, ofreció tomar el cold point recien hecho. Era divino, en mi casa conservo una botella intacta. Ojala volviera ese refresco
Don Avelino, mi primer camion se lo compre en la agencia de la Plaza Glorias Patrias y confio en mi, solo nos dimos la mano luego su hijo se hizo cargo de los negocios, hoy el nieto lleva el negocio de los carros
En la fuentecita quedaba la distribución de la Indosa y cerveza Caracas, el señor Avelino tenia una gran vision
Cómo olvidar ese refresco cold Point era una bebida deliciosa, rojo y naranja, había otro, La Fanta. Mi papá tenía una bodeguita, yo estaba niña, cuando mi papá nos brindaba un refresco, por hacer los quehaceres en la bodega. Deberían reconocer esas personas que dieron tanto por esta ciudad, Yo le hise al Sr. Jose Luis Rodriguez un Mural en ejido cerca de su Panadería Pacitos Factory
El Sr. Jose Luis Rodriguez, quería hacer un Mural pintando en su Panadería. Realize ese Mural "La Caña de Azúcar, Ejido y su tradición"
Admiro, mucho este trabajo de escribir esos momentos tan maravilloso, que nos lleva a esos recuerdos inolvidables, que fue nuestra vida, niñez, juventud y a esas personas emprendedoras.
Se que al sr Carlos cuando el cuatriventemario lo nombraron hijo adoptivo de Mérida y en uno de los gobiernos de acción democrática le dieron la orden de mérito al trabajo en primera clase
Interesante como la familia del Sr. Maggiolo crecio en Merida mientras la del Merideño Briceño quedan uno o dos en la ciudad. Fundaron muchas empresas durante años, importante recuperar las instituciones de comercio de Merida
El edificio del concesionario ubicado en Glorias Patrias fue diseñado por el renombrado arquitecto Guido Bermudez Briceño, sobrino de Don Avelino Briceño, una sede muy moderna para la epoca, nada como un Cold Point con pan dulce para merendar
El edificio del concesionario ubicado en Glorias Patrias fue diseñado por el renombrado arquitecto Guido Bermudez Briceño, sobrino de Don Avelino Briceño, una sede muy moderna para la epoca, nada como un Cold Point con pan dulce para merendar
Mi familia es de San Juan de Lagunillas y recuerdo a mi abuelo decir que la bodega se la ayudo a montar el señor Briceño del Olmo despues que trabajo en esa empresa de refrescos, entre sus cosas viejas vi una caja de ese refresco
Al salir de aquellas tardes de fútbol en el Estadio Lourdes,los niños nos íbamos a la fábrica,allí mismo al cruzar la Av. Don Tulio... señor regáleme un Cold pont,el mío de manzanita,puedo tomar uno...y,allí TODOS disfrutamos de refresco gratis a puerta de fabrica. Y,si tienes Pan Lamus MEJOR .
El señor Don Avelino Briceño fue un valuarte para la ciudad, a el se le retribuye mucho progreso en occidente y sobretodo en Merida, su esposa Doña Nena fue maestra y fundadora de escuela y de la iglesia San Jose Obrero, luego su hijo fue un exitoso empresario caritativo y creyente, lo conocí en el colegio San José de Merida, unos años mayor, QEPD, vendrán momentos donde se pueda reconocer a muchos personajes, mientras tanto felicito estas lineas que mantienen vivo el espíritu Merideño.
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