Lo que convierte este anuncio en un hecho diplomático sin precedentes es el lenguaje que Trump usó para referirse a Caracas: «Esta acción se coordinó estrechamente con nuestros amigos de Venezuela, con quienes estamos colaborando muy bien», escribió en Truth Social, en una formulación inédita que vuelve a subrayar la sintonía del mandatario con las autoridades del gobierno interino de Delcy Rodríguez.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó este sábado que el Departamento de Guerra actuó «en plena colaboración con las fuerzas de seguridad venezolanas» y subrayó que la operación «refleja el compromiso compartido de EE.UU. y Venezuela de combatir a los narcoterroristas y negarles cualquier refugio seguro en nuestro hemisferio».
El comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan, fue aún más explícito: «Extendemos nuestra gratitud a las fuerzas de seguridad venezolanas por su apoyo a la exitosa operación conjunta», declaró en un comunicado oficial.
Este acercamiento entre Washington y Caracas es resultado del giro radical producido tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 en la llamada «Operación Resolución Absoluta».
Con Maduro detenido y trasladado a Estados Unidos, Delcy Rodríguez asumió el control del gobierno venezolano y abrió rápidamente un canal de diálogo con la administración Trump centrado en cooperación energética y seguridad.
El 14 de enero, Rodríguez confirmó una conversación telefónica «larga, productiva y cortés» con Trump sobre asuntos bilaterales.
El 4 de marzo, Trump elogió públicamente a Rodríguez al afirmar que estaba «haciendo un buen trabajo» y que el petróleo venezolano «está comenzando a fluir», mientras Rodríguez agradeció su «amable disposición» para trabajar conjuntamente.
El 24 de marzo, Rodríguez anunció el envío de diplomáticos venezolanos a Washington para formalizar la nueva etapa bilateral, y el 28 de mayo se informó que la administración Trump ordenó frenar investigaciones penales contra Rodríguez en Miami como parte de esa estrategia de acercamiento.
Trump presentó la eliminación de Niño Guerrero como el cumplimiento de una promesa de campaña y como retribución por los crímenes cometidos por la banda en suelo estadounidense, mencionando específicamente a Jocelyn Nungaray, de 12 años, hallada muerta en Houston en junio de 2024, y a Laken Riley, de 22 años, asesinada en Georgia en febrero de 2024.
Guerrero Flores era buscado por el Departamento de Justicia, que lo había acusado formalmente en diciembre de 2025 ante un tribunal federal de Nueva York de conspiración para cometer extorsión, apoyo a actividades terroristas y narcotráfico, y por quien el Departamento de Estado había ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares desde julio de 2025.
«Los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar y, bajo mi liderazgo, encontraremos a estos asesinos y señores de la droga en cualquier momento, en cualquier lugar, y los enviaremos a las profundidades del infierno donde merecen estar», advirtió Trump.

