Por: Gustavo Rivas
El pasado viernes 20 de marzo, los ecos de la relevancia taurina volvieron a retumbar en la geografía tachirense. En esta ocasión, la pintoresca localidad de San José de Bolívar se vistió de luces y campo para celebrar una exitosa fiesta campera, un evento que no solo marca el retorno de la actividad brava a esta jurisdicción, sino que ratifica el excelente estado de salud que goza la tauromaquia en la región andina durante este 2026.
La cita contó con un cartel de gran interés, combinando la veteranía y el oficio de toreros nacionales con la refrescante ambición de la juventud. En el ruedo de la plaza portátil instalada para la ocasión, se dieron cita matadores de la talla de Gregorio Torres "Maravilla", quien derrochó su habitual clase; César Vanegas, siempre pundonoroso y entregado; y Antonio José Ramos, quien dejó destellos de su depurada técnica.
La jornada también sirvió de vitrina para las nuevas promociones, destacando la participación de Anyinson Vanegas y del joven novillero sin picadores Santiago Guerrero, alumno aventajado de la Escuela Taurina "César Faraco" de San Cristóbal. Guerrero demostró que el semillero tachirense sigue produciendo valores con proyección, bajo la atenta mirada de una afición que supo valorar sus formas.
Materia prima de la tierra
Se lidiaron ejemplares provenientes del hato llanero de la casa Molina Colmenares. Los astados permitieron el lucimiento de los actuantes, mostrando fijeza y esa movilidad necesaria para que el rito campero conectara con los tendidos. La presencia de esta ganadería nacional subraya el compromiso de los criadores venezolanos con el sostenimiento de la fiesta.
El respaldo de la afición
Uno de los puntos más altos de la jornada fue la excelente entrada de público. Los graderíos de la estructura portátil lucieron un aspecto inmejorable, confirmando que la pasión por el toro es un sentimiento arraigado en el ADN de los habitantes de los Andes. Este respaldo masivo en la taquilla es, a la postre, el motor que impulsa a las empresas y comisiones organizadoras a seguir apostando por la descentralización de los festejos.
Con este festejo en San José de Bolívar, el Táchira reafirma su condición de epicentro taurino de Venezuela, demostrando que más allá de las grandes ferias, los pueblos conservan intacta la ilusión por el arte de Cúchares.