Pedro Pablo Romero Gonzalez. Terremoto del 28 de abril 1894. Coleccion Biblioteca Nacional de Venezuela. Banco de Imagenes de los Andes Venezolanos
Por Germán D' Jesús Cerrada
El 6 de mayo en Venezuela no es solo una fecha de celebración gremial, sino un acto de justicia histórica que nos permite rescatar la mirada de quienes convirtieron el instante en documento eterno. Al conmemorar 83 años de la fundación del Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela, la historia nos conduce inevitablemente a Mérida y a la figura de Pedro Pablo Romero González, el primer reportero gráfico de la región. Fue él quien, un 28 de abril de 1894, capturó con su lente la devastación del terremoto en la Catedral, publicando un reportaje pionero en El Cojo Ilustrado que sentó las bases del periodismo visual en los Andes. Este visionario, que además logró extender el arte fotográfico a través de una cadena de tiendas en diversos pueblos merideños, abrió el camino para que otros maestros continuaran la labor de registrar nuestra identidad.
Manifestacion politica en la Av. Independecia. Fotografía de Pepe Alcas. Coleccion, Pilonieta-Vera. Banco de Imagenes de los Andes Venezolanos.
En esta cronología del lente, la década de los 60 guarda un lugar especial para Pepe Alcas, cuyas fotografías en el diario El Nacional y su trabajo desde su estudio fotográfico en Mérida se convirtieron en testimonios fundamentales de la época. En esta fecha propicia, recordamos también con respeto a Oswald Juregenson, cronista visual de la Universidad entre 1947 y 1970; a Rómulo Rivas, incansable testigo de los sucesos de los años 60 y 70; a Gustavo Barrios y su emblemática Foto Plaza; a Valeriano Diez y Riega, pilar de la Asociación Venezolana de Periodistas en Mérida; y a Arturo Bottaro de Santa Cruz de Mora.
Sede del estudio fotográfico de Romulo Rivas, en la avenida 5 Zerpa. Coleccion, Familia Dini. Banco de Imágenes de los Andes Venezolanos
Al honrar esta profesión, es imperativo rendir tributo a quienes ya no se encuentran físicamente pero cuyo legado permanece en el papel: Julián Mata Pino, Omar Valencia, Paco Ortega y Molinita.
Ellos no solo tomaron fotografías, sino que custodiaron la memoria de un pueblo, dejando un registro imborrable que hoy constituye el espejo donde Mérida se reconoce.
Nuestro agradecimiento al historiador Gabriel Pilonieta, autor de obras esenciales sobre el pasado fotográfico de la región, y su Banco de Imágenes de los Andes Venezolanos, por su invaluable labor de preservación y difusión de este patrimonio visual.

