Por Oscar Lopez Gamboa *
Son muchos factores que en la actualidad
tienen sumido al otrora rey y señor de los espectáculos ¡Las Corridas de
Toros! en crisis principalmente, debido a la situación económica que
priva allá en España, fenómeno que ha provocado un imparable y dramático
desempleo a grado tal, que algunas personas afectadas por dicha
situación, que perdieron hasta sus hogares, han tomado como albergue,
los pasillos y salas de espera del aeropuerto de Barajas, de la capital
española, uno más los políticos empecinados en acabar con ellas y siguen
sumando.
Ante tal situación las empresas taurinas
de aquel país, se vieron en la necesidad de reducir sustancialmente el
número de festejos para esta temporada, para poder estar en condiciones
de seguir brindándole a su afición corridas de toros. De igual manera
los matadores de a pie y a caballo, subalternos y ganaderos, sufren los
efectos de dicha crisis al ver reducidas sus contrataciones los primeros
y muy probablemente, hasta la disminución del monto de sus honorarios,
para que pueda seguir habiendo espectáculo; los subalternos la parte
pobre de la fiesta como agremiados que son, es difícil que cobren menos
por sus actuaciones pues, están debidamente establecidos los montos de
sus emolumentos por corrida, pero sí resultan afectados en virtud, de
que los festejos disminuyeron y por consiguiente, torean menos;
finalmente a los ganaderos también les bajó el demanda de sus productos
es decir, los toros ya que con la disminución de los festejos taurinos
ya sean novilladas o corridas, algunos encierros ya puestos, se les van
quedando en sus dehesas y eso representa una pérdida adicional para los
productores de bravo, ya que tienen que seguir alimentando aquellos
hatos que no salieron al mercado para ésta temporada.
Lo mismo sucede aquí en nuestra geografía
taurina aunque en menor escala y por otros factores que más adelante
enumeraré y, para muestra basta un botón y me refiero a la ¡Feria
Nacional de San Marcos! de este año en la ciudad de Aguascalientes, que a
pesar del gran esfuerzo económico que hizo la empresa Espectáculos
Taurinos de México, de celebrar muchos festejos con excelentes carteles
incluidos en ellos, a diestros ultramarinos de los llamados figuras, no
ha tenido las entradas deseadas para solventar los costos tan elevados
de dichos carteles si acaso, en dos o tres de ellos, hubo prácticamente
llenos los demás festejos, celebrados a la fecha, han sido de media
plaza cuándo mucho.
Otros factores indirectos que siguen
afectando la rentabilidad de las corridas de toros como espectáculo
preferente de los grandes públicos hoy en día, son principalmente la
televisión con pagos por evento, el futbol y le siguen en menor escala:
el box, la lucha libre, beis-bol, el cine, los deportes extremos,
etcétera; que indudablemente resultan más económicos presenciarlos, que
la fiesta de los toros además ésta, desde sus orígenes siempre fue
exclusiva de la realeza, y cuando llegó a ser adoptada por el pueblo por
decreto real para su ejercicio como una distracción lúdica, también
resultaba costosa para la mayoría de los habitantes de aquellas antiguas
ciudades, pueblos, villas o aldeas pero como no existía otro tipo de
entretenimiento masivo para la gente de aquel entonces, las corridas de
toros, la sustentaban los nobles, los comerciantes y finalmente la parte
humilde de la población esta aun así dentro de sus limitaciones
económicas, hacían posible el auge y crecimiento de dicho espectáculo. Y
siguió en crescendo a través de los siglos a pesar de sus detractores
de siempre, hasta aproximadamente a finales de los años ochenta del
siglo pasado, cuando empezó la desaparición paulatina de las grandes
figuras que al conjuro de sus nombres, convocaban las grandes masas a la
plazas de toros, luego le siguieron los encierros de toros con casi
nula bravura, de escaso trapío, poca edad y afeites descarados a sus
astas, posteriormente aparecen para quedarse y crecer de manera
alarmante, los grupos anti-taurinos, allá, aquí y en América del sur.
Mientras que la diversidad y calidad de
espectáculos públicos masivos siguen creciendo y capturando adeptos con
un bajo costo de admisión en comparación con las corridas de toros,
resulta obvio que, las entradas en las plazas de toros van a la baja
aunque en algunos casos, los toreros contratados sean de renombrada fama
su nombre, ya no es suficiente para provocar llenos en la plaza y por
consiguiente ésa situación, hace crisis en la economía empresarial
taurina de aquellas entes, que se atreven en la actualidad a promover
dicho espectáculo con la ilusión y anhelo no tanto de lograr algún
beneficio económico; que es válido sino el de preservar el gusto por la
Fiesta de los Toros, pues, finalmente esos empresarios taurinos, son
antes que nada, aficionados que ponen en juego sus recursos monetarios
en aras de que no desaparezcan las ¡Corridas de Toros!
Sé dice con frecuencia entre los nuevos
aficionados qué, en la actualidad se torea más cerca y mejor al toro que
antaño y en parte les asiste la razón pues el toro de lidia de hoy, es
muy diferente a su antecesor pues, carece principalmente de bravura,
casi siempre tirando a mansos con muy poca fortaleza, con un peso la
mayoría de ellos, superior a la media tonelada y apenas sin son picados
llegando al tercio final de la lidia, prácticamente parados y
ahogándose; de ahí, es que surgen faenas aparentemente ceñidas, largas
con toda clase de pases o muletazos de la inventiva y recreación del
torero, dónde existe muy poco peligro en su ejecución, por las
condiciones lamentables de los toros que hoy salen por toriles y este
tipo de toreo muy en boga, impacta fuerte en los nuevos aficionados. Sin
ir muy lejos aquel toro que se lidiaba a mediados del siglo veinte, el
cual era creado por los ganaderos de ésa época, con mucha más bravura y
fortaleza que el actual, casi no permitían esos desplantes de floritura,
aquellos toros pesaban cuándo mucho 500 kilos, y eran picados dos y
hasta en tres ocasiones y soportaban aquel duro castigo quedándoles
fuerzas suficiente y por supuesto bravura, para llegar al tercio final
de su lidia con un trote alegre y recorrido permitiendo así, aquellas
faenas, de muchísimo mérito que además, no eran tan largas como las de
hoy bastaba con un severo castigo al toro al inicio del último tercio,
con muletazos por la cara, para dejarlo listo para dar inicio al toreo
artístico, elegante, otras de valentía y pundonor según las condiciones
del burel, realizadas por el diestro y las faenas eran a lo sumo, de
cuarenta pases para dejar listo al toro, para la suerte suprema; siendo
aquellos magisterios taurinos, valorados y exaltados por verdaderos
aficionados. Los tiempos y las formas cambian y también los hombres y
con ello, paulatinamente la Fiesta de los Toros, también ha sido objeto
de esa Metamorfosis situación que la ha convertido, en un espectáculo
caro, soso y aburrido en la mayoría de las ocasiones, es por eso, que
hay alarma por la Crisis Taurina que existe, por el actual toro de lidia
que sigue siendo el más hermoso representante de la especie de los
bóvidos, pero carente en su mayoría, de la bravura primigenia que lo
caracterizó desde la antigüedad.
Es todo por hoy y hasta la próxima, sí el Divino Creador lo permite.
*Ex Juez de plaza Calafia y comentarista de Grupo Radiorama.
opiniontaurina@gmail.com
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