El confirmante Jiménez Fortes se muestra muy valiente
IGNACIO GIL
Jiménez Fortes, por chicuelinas
|
La extrema sosería, falta de casta y fuerzas de los toros
de Juan Pedro Domecq da al traste con una tarde de gran expectación, con
el primer cartel de «No hay billetes».
Después de la Feria de Abril, el público acude soñando con disfrutar con el capote de Morante.
El segundo toro sale suelto, se queda corto, huye a chiqueros, se
apaga, es incierto, soso: un dechado de virtudes. Aunque no se presta,
Morante dibuja tres verónicas de su estilo. El comienzo es muy torero,
alternando pases por alto y doblones pero el toro se acaba. No anda a la
«Deriva», el nombre del toro; simplemente, corta la faena y se aflige
al matar. Le pitan, claro está.
El cuarto, bajo, bien hecho, embiste corto y rebrincado.
Morante no tiene oportunidad ni de intentar un capotazo lucido. El toro
no vale nada. Después de cuatro muletazos, quitándole las moscas, el
diestro corta por lo sano: la bronca es épica. La leyenda continúa.
El tercero se para delante del capote, huye del torero. Es
una «Cotorra» pero no dice nada. Embiste sin casta alguna. Ni siquiera
esta gran cuadrilla puede estar lucida. Manzanares
muletea solemne: más o menos, como si lo hiciera delante del carretón.
Está aseado pero falta la emoción que da el toro. Se produce una fuerte
división. Al final, recurre a unas manoletinas: «¿pa qué?». Y mata mal:
decepción.
Al quite
El quinto se mueve más. Jiménez Fortes da
unas chicuelinas apuradas (otras más, en la tarde), remata de rodillas,
cae al suelo y Morante le hace el quite. En banderillas, Trujillo
recibe la ovacion de la tarde, después de dos grandes pares, exponiendo
mucho. Manzanares muletea fácil, compuesto, con empaque, pero con
cierta frialdad y distancia. Aguanta algún parón. Sin estar mal, todo ha
sido demasiado «light»: ¿sólo por culpa del toro?...
El primer toro no es «Odioso», aunque así se llame, sino flojo y bondadoso. Jiménez Fortes
inicia la faena haciendo el poste y acaba en desarme: no es raro. Traza
muletazos con facilidad pero no cabe emoción con un toro claudicante.
Su verticalidad valiente no ayuda al dominio sobre el toro.
El último se mueve un poco más que sus hermanos pero también es «Engañoso».
Brinda Jiménez Fortes a sus compañeros, se muestra muy firme, recurre
al encimismo valeroso, a las bernadinas, metido entre los pitones. No
mata bien pero se ha ganado el respeto del público
No hay comentarios:
Publicar un comentario