CÁPSULAS MUNDIALISTAS
Germán D' Jesús Cerrada
En 1970, la Copa del Mundo cruzó el Atlántico para instalarse en una tierra llena de color, calor y altura: México.
Este torneo marcó un antes y un después en la historia del deporte por su altísimo nivel técnico y su juego limpio (fue el primer Mundial sin un solo jugador expulsado). Allí, la mítica selección de Brasil de 1970, con cinco "dieces" en la cancha, firmó la obra de arte más perfecta del fútbol mundial.
Las semifinales entre Italia y Alemania Occidental en el Estadio Azteca nos regalaron el encuentro más dramático y emocionante jamás jugado.
Tras empatar 1-1 en los 90 minutos, la prórroga fue una locura de ida y vuelta donde se anotaron 5 goles en media hora.
El Kaiser alemán, Franz Beckenbauer, jugó casi todo el partido con el hombro dislocado y el brazo vendado al cuerpo porque su equipo ya no tenía cambios. Italia ganó 4-3, y hoy una placa en el estadio inmortaliza ese juego.
La atajada de todos los tiempos: En la fase de grupos, Brasil e Inglaterra se enfrentaron en un duelo de gigantes. Pelé metió un cabezazo potentísimo, picado hacia abajo, que todo el mundo gritaba como gol. De la nada, el arquero inglés Gordon Banks voló como un felino y, con la punta de los dedos, logró sacar el balón por encima del travesaño rozando el poste. El propio Pelé confesó: "Yo ya estaba celebrando el gol, todavía no sé cómo la sacó".
La Copa se queda en casa: Al ganar la gran final 4-1 contra Italia con una exhibición de fútbol total, Brasil se coronó tricampeón del mundo (1958, 1962 y 1970).
Bajo las reglas de la época, la FIFA le otorgó a la Confederación Brasileña el derecho de quedarse con el trofeo original, la Copa Jules Rimet, para siempre en sus vitrinas (aunque trágicamente sería robada y fundida años más tarde en Río de Janeiro).
El Dato Curioso: México 1970 revolucionó la televisión al ser el primer Mundial transmitido en vivo y a todo color para el planeta. Para que la pelota resaltara en las pantallas de tubos catódicos, la marca Adidas diseñó el mítico balón Telstar, el clásico esférico de 32 paneles blancos y negros que se convirtió en el ícono universal del fútbol.
Además, aquí se estrenaron oficialmente las tarjetas amarillas y rojas, y los cambios de jugadores durante el partido.
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