jueves, 16 de mayo de 2013

Los toros de Juan Pedro se cargan una tarde de «no hay billetes»

El confirmante Jiménez Fortes se muestra muy valiente

Los toros de Juan Pedro se cargan una tarde de «no hay billetes»
IGNACIO GIL
Jiménez Fortes, por chicuelinas

La extrema sosería, falta de casta y fuerzas de los toros de Juan Pedro Domecq da al traste con una tarde de gran expectación, con el primer cartel de «No hay billetes».
Después de la Feria de Abril, el público acude soñando con disfrutar con el capote de Morante. El segundo toro sale suelto, se queda corto, huye a chiqueros, se apaga, es incierto, soso: un dechado de virtudes. Aunque no se presta, Morante dibuja tres verónicas de su estilo. El comienzo es muy torero, alternando pases por alto y doblones pero el toro se acaba. No anda a la «Deriva», el nombre del toro; simplemente, corta la faena y se aflige al matar. Le pitan, claro está.
El cuarto, bajo, bien hecho, embiste corto y rebrincado. Morante no tiene oportunidad ni de intentar un capotazo lucido. El toro no vale nada. Después de cuatro muletazos, quitándole las moscas, el diestro corta por lo sano: la bronca es épica. La leyenda continúa.
El tercero se para delante del capote, huye del torero. Es una «Cotorra» pero no dice nada. Embiste sin casta alguna. Ni siquiera esta gran cuadrilla puede estar lucida. Manzanares muletea solemne: más o menos, como si lo hiciera delante del carretón. Está aseado pero falta la emoción que da el toro. Se produce una fuerte división. Al final, recurre a unas manoletinas: «¿pa qué?». Y mata mal: decepción.

Al quite

El quinto se mueve más. Jiménez Fortes da unas chicuelinas apuradas (otras más, en la tarde), remata de rodillas, cae al suelo y Morante le hace el quite. En banderillas, Trujillo recibe la ovacion de la tarde, después de dos grandes pares, exponiendo mucho. Manzanares muletea fácil, compuesto, con empaque, pero con cierta frialdad y distancia. Aguanta algún parón. Sin estar mal, todo ha sido demasiado «light»: ¿sólo por culpa del toro?...
El primer toro no es «Odioso», aunque así se llame, sino flojo y bondadoso. Jiménez Fortes inicia la faena haciendo el poste y acaba en desarme: no es raro. Traza muletazos con facilidad pero no cabe emoción con un toro claudicante. Su verticalidad valiente no ayuda al dominio sobre el toro.
El último se mueve un poco más que sus hermanos pero también es «Engañoso». Brinda Jiménez Fortes a sus compañeros, se muestra muy firme, recurre al encimismo valeroso, a las bernadinas, metido entre los pitones. No mata bien pero se ha ganado el respeto del público

No hay comentarios: