Toros / SAN ISIDRO
La terna, satisfecha con su actitud aunque sus deseos eran otros...
![]() |
IGNACIO GIL
López Simón mira al cielo mientras cae la lluvia sobre Las Ventas
|
Segunda ceremonia de un San Isidro de confirmantes. Rostro serio de López Simón, de blanco y plata. Barnizado en sangre y agua acabó el terno tras una fea cogida a la que restó importancia: «Es una voltereta más,
sólo me duele el brazo». El novel no perdió la fe ni la entrega en su
digna tarde: «Había que arrear para resolver el futuro, aunque mis
sueños eran de otra manera».
El Cid se
reencontró con su izquierda frente al número 138, «un toro con
transmisión y movilidad, pero que se venía por dentro». «Había que tirar la moneda -prosiguió-,
y he hecho el esfuerzo. No me he dejado nada en el tintero, he estado
firme y han surgido muletazos muy buenos». Respecto al protestado
segundo, comentó: «Ha sido imposible. No tengo la culpa de que el presidente no lo devolviera».
Daniel Luque
lamentaba el juego de la corrida: «Le ha faltado celo y soltaba las
caras». Destacó su disposición con un lote en el que «a veces me veía vendido».
Tres toreros satisfechos con su actitud pero cuyos sueños volaban más alto en tarde de lluvia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario