sábado, 29 de noviembre de 2014

Las orejas volaron con la espada

Morante la lió con uno de regalo al que se le pidió el indulto y Talavante paseó un trofeo de un sexto en una tarde de toreo caro 



CARMEN TOLEDO, Latacunga (Ecuador)

Una oreja que no vale nada. El toreo es más caro que una oreja. Así lo demostró Morante en un faenón al quinto, sin premio; así lo hizo ver Talavante ante un gran cuarto con el que anduvo entregado y, sobre todo, con las ideas muy claras en su nuevo camino americano. Fue tarde de detalle en frasco y de maciza comprensión del arte más puro del siglo XXI. Que no se rige por orejas, ni pro números...sino por el sentimiento de toda una plaza entregada a momentos de enjundia. De arte.

Morante abrió plaza con un toro reservón que puntiaba por el lado izquierdo. Sin embargo se lucio con el capote dejó tres verónicas y dos medias de pintura que desataron los oles. Con la muleta muy molestado por el viento y por la escasa embestida del toro, dibujó unos muletazos preciosos con la diestra. Mató de pinchazo hondo que fue suficiente para despachar al de Triana. Aplausos. Morante en su segundo salió con toda la gana de triunfar. Y cautivó al público con el capote con un ramillete de preciosas verónicas lentas y suaves rematadas con dos medias de cartel de toros. Con la muleta inició sentado en una silla con pases por alto. Hizo jalear al público con extraordinarios pases con la izquierda, perfectos y lentísimos.

Lastimosamente el toro empezó a blandear mucho y rodar por la arena cuando el torero le bajo la mano. No tuvo más remedio que entrar a matar, dejando cuatro pinchazos. Ovación desde el tercio. En ese momento para agradar el público pidió lidiar al sobrero. Otras dos orejas se volaron en el filo de la espada. Morante cautivó al público y lo encandiló al público con una faena larguísima y templada. Ante el sobrero de Huaraghuasi en el que hubo conjugación completa entre toro y torero. Toda la faena entre gritos de ¡torero torero!. Fue una lástima que pinchara en varias ocasiones y no cortara las orejas de este bravo toro que mereció el honor de la vuelta al ruedo.

La del segundo fue una extraordinaria faena de Talavante emborronada con la espada. Se lució por verónicas lentas y templadas. Quitó por chicuelinas ajustadas y tafalleras que se ovacionaron. Con la muleta tambien molestada por el viento consiguió cuajar u a sensacional labor con la zurda en series templadas y lentísimas, rematadas con el vistoso adorno de la firma y del desprecio. Cuando ya el publico cantaba las orejas, pinchó dos veces, matando de estocada trasera y tendida, rematando al toro al primer intento con el descabello. Ovación grande desde los medios. Talavante regaló un sexto de Huagrahuasi con el que estuvo muy bien, entregadísimo y muy dispuesto a no dejarse pasar la tarde. Pese al viento toreo ceñido con la muleta con un toro que no era fácil. Cortó la única y solitaria oreja de una corrida que debía haber sido de puerta grande para estas dos señeras figuras del toreo. El público salió feliz porque disfrutó del toreo eterno.

 No tuvo toro para el lucimiento Talavante, pese a ello echó mucho valor y decisión con la muleta. El toro complicado echaba cornadas por ambos lados. Sin embargo el extremeño puso todo de su parte y sacó magníficos muletazos con la izquierda. Mató de pinchazo y estocada.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de San Isidro Labrador. Latacunga (Ecuador). Lleno.

Toros de Huagrahuasi y Triana: descastado y rajado el primero; segundo noblón a menos; tercero a menos; cuarto noble y con clase; quinto, de regalo, bravo y siempre a más, se le pidiço el indulto y fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre; sexto noble a menos.

José Antonio "Morante de la Puebla", leves palmas, silencio y vuelta al ruedo.

Alejandro Talavante, ovación, ovación y oreja.

FOTOS: ANDREA ACOSTA

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