La familia del maestro Pedro Gutiérrez Moya mantiene viva una tradición ganadera que remonta su origen al año 1987
Ha iniciado su temporada en Venezuela, lidiando seis toros

MARÍA FUENTES
La tradición, dicen, te recuerda de dónde vienes, y eso, es algo latente en la familia del maestro Pedro Gutiérrez Moya ‘El Niño de la Capea’. Su hijo, Pedro Gutiérrez, lo sabe, y comparte con su padre en esas tierras no sólo la tradición con la que se encontró siendo un niño. Allí, en esa finca ubicada San Pelayo de la Guareña, vive una figura del toreo y quién sueña con serlo.

En 2010, El Niño de la Capea rebautizó su divisa, momento en el que empezó a anunciarse como San Mateo. La realidad sigue viva, y el hierro de Capea penetra en las ferias más importantes de España. Trapío y hechuras, como señas de identidad. Tiempo, paciencia y criterio selectivo son los secretos que han hecho grande la ganadería.
La camada de este año, asegura su hijo, son ejemplares fuertes, con la cara para adelante, y cada uno con su peculiaridad. Lidiarán en Madrid, Cáceres o Pamplona, entre otros, por lo que la exigencia es alta. "Son toros de manos cortas, lo que marca el galope, el ritmo de la embestida, lo que lo hace atractivo para la lidia”, explica su hijo. Su camada para este 2015 supera los cuarenta ejemplares.

No hay comentarios:
Publicar un comentario