domingo, 21 de junio de 2015

EL REJONEO:Origen, Evolución y Normas


Capítulo IV (tercera parte)
 
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Publicado por: Hassan González
Autor: Don José Santos Alonso
Pablo Hermoso de Mendoza, es un rejoneador  que se debe de encuadrar en la lista de los rejoneadores más destacados de España en virtud de haber conjuntado simultáneamente una cuadra de excelentes caballos como “cagancho”, “chicuelo”, “labrit”, “albaicín” “aldebarán”, “gallo” y “mazantini” con los que alcanzó la cúspide, cortando un rabo en Sevilla el 25 de Abril de 1999, hazaña que con justicia causó gran revuelo. Este hecho lo catapultó a conquistar las principales plazas ibéricas y por añadidura y por añadidura la casi totalidad de las de México y su buen torear y la impecable estructura de sus faenas lo posicionó en el más alto nivel de los rejoneadores españoles, estableciendo una buena distancia entre él y sus colegas hispanos, esta fama lo trajo a México con una aureola de excelencia, que al principio, muy bien administrado, con toros muy escogidos y muy justitos le permitió adueñarse fácilmente del desorganizado y desavenido medio taurino y pronto se percató que en México no necesariamente tenía que jugársela, y se engolosinó, sacrificó la calidad por la cantidad y obtuvo jugosas ganancias, para lo cual tuvo que invertir todo su tiempo en torear y torear, y no dejó tiempo para renovar su cuadra, ahora en el año 2003 en España después de varios años de ser premiado como el mejor rejoneador de ese país, tal distinción fue otorgada a Andy Cartagena, quien se la arrebató a ley, en México por su parte, ha tenido que sobredimensionar su triunfos y mantener su vigencia a base de una gigantesca publicidad, así como seguir evitando la confrontación en corridas de rejones, lo que abiertamente le disgusta ya que cada vez que lo ha hecho su supremacía queda en entredicho, pues Mendoza ha comenzado a decaer taurinamente y ha trocado palmas por pitos, como la silbatina que sufrió el 5 de Febrero de 2004 en la “Plaza México”, así como la del 14 en Aguascalientes y la del 15 del mismo mes en Guadalajara, que son las plazas más importantes del país. Sin embargo la influencia que ejercen los medios de comunicación en el ánimo del público poco avezado, que gusta de la fiesta pero que no está culturizado a fondo y que no se preocupa de analizar lo que mira, ya que carece de criterio propio y se traga sin digerir lo que previamente se le ha inculcado por medio de la prensa, que no siempre es imparcial, le ha permitido manipular astutamente la opinión pública a su favor, contando con la complicidad de jueces parcializados o pusilánimes que le permiten toda clase de abusos, lo que desvirtúa la verdad de la fiesta.

Esta exagerada exaltación en la prensa y la masiva campaña publicitaria lo ha colocado a priori por encima de los demás, y la realidad es distinta, pues este rejoneador ni es el mejor del mundo ni es un  revolucionario, ni tampoco el innovador del torero a caballo que han pregonado los medios, digamos que es un notable intérprete del toreo  a la portuguesa. Lo que es un hecho es que su toreo, lo haga como lo haga, ya se ha hecho antes por otros rejoneadores, principalmente portugueses como Joao Moura, quien hace los quiebros y galopa de costado templando la embestida de los toros hace más de 20 años, Antonio Ribeiro Téllez, que hace las piruetas en la cara de los toros antes de clavar, Antonio Domecq, que hace años ejecuta piruetas después de clavar, y los mexicanos Trueba, quien hace quiebros antes que Mendoza figurara, y Rodrigo Santos, que ha galopado de lado aquí y en España con los toros muy ceñidos a sus caballos, principalmente con “Espartaco” y “Mariscal”, desgraciadamente a los mexicanos casi nadie les da crédito, lo hacen con mucha timidez, casi con miedo, como si el hecho de mencionar sus virtudes mancillara a los rejoneadores hispanos.

Da constancia de lo anterior la crónica escrita por el Bibliófilo Daniel Medina de la Serna, de la sexta corrida de la temporada 1982 de la Plaza México, celebrada  7 años antes de la alternativa de Pablo Hermoso, en la que este escritor menciona los quiebros y el galope de costado de Moura. (de su libro “Plaza México: Historia de una cincuentona monumental”).

Joao Moura trajo una sensacional manera de quebrar (el cronista se refiere al quiebro, suerte que se describe adelante) al toro para colocar fierros que ha hecho escuela y de esquivar la embestida de los toros corriendo en sentido perpendicular a su viaje (descripción que hace el cronista del galope de costado, en el cual el rejoneador lleva al toro muy ceñido a la grupa del caballo); fueron estos alardes los que convencieron y pusieron a la paisanada de pie, desgraciadamente el lusitano ya no volvió.

Como claramente se aprecia, Medina de la Serna no está familiarizado con el toreo a caballo, sin embargo, pudo describir a su manera el quiebro así como el galope de costado que menciona diciendo que Moura “esquiva la embestida de los toros corriendo en sentido perpendicular a su viaje”.

Ahondemos en el tema recogiendo las palabras del propio rejoneador en la entrevista de la revista 6 TOROS 6 de Octubre de 1998.

Pregunta: ¿Muchos de los que han seguido tu trayectoria opinan que has sentado las bases de lo que va a ser el rejoneo en el siglo XXI?  (se nota la deliberada intención de alabanza y sumisión en la pregunta).

Respuesta:”Ha habido una gran evolución y lo más importante es que esto ha calado en el público y en mis propios compañeros, la gente que empieza se fija en el que está arriba y durante unos años Ginés Cartagena marcó un estilo que siguieron otros; ahora creo que soy yo quien está marcando un estilo y esto si está suponiendo una evolución en el rejoneo, aunque no me atrevo a decir que yo haya inventado nada, porque en el toreo está todo inventado y lo que ahora estoy haciendo yo, antes se lo había visto hacer a Joao Moura, lo que si es cierto es que verdad de torear siempre de frente, y no aliviarme, (quiere decir hacer la suerte sin abrir el caballo) esta es mi mayor aportación, porque la gente ahora se está inclinando más en este sentido que en el de la espectacularidad, el público va a la plaza a ver torear un toro, a pie o a caballo, pero toreado de verdad, sin elementos o piruetas de alta escuela que nada tienen que ver con el rejoneo”. Este comentario se antoja poco sincero ya que este rejoneador, como la mayoría de los españoles casi siempre rematan sus faenas poniendo una serie de 2 o 3 banderillas cortas o rosas “a la vuelta”, al relance y a toro pasado, lo que, auténticamente, nada tiene que ver con el rejoneo.

Decir que, “lo que más está ofreciendo es la verdad de torear siempre de frente”, es algo imposible de realizar, porque para empezar, nadie torea siempre de frente, ya que simplemente no todos los caballos son capaces de torear de frente ni todos los toros lo permiten. Y debo precisar que el toreo de frente no es aportación de Mendoza, el toreo de frente lo retomó y practicó en definitiva Joao Branco Nuncio en la década de los veintes y lo siguieron haciendo u “ofreciendo”, muchos caballeros de Portugal y algunos en México antes que él, y e esto hay pruebas rotundas. En relación con el despectivo juicio sobre las piruetas y otros elementos de alta escuela, a los que se refiere diciendo “que nada tienen que ver con el rejoneo”, el que escribe se los ha visto hacer a Mendoza a montones, y lo peor, a destiempo, lo que las descalifica y lo descalifica a él. Pero dejemos que el reconocido escritor portugués Don Fernando Sommer D’ Andrade, purista del toreo a caballo y autor de varios libros sobre la materia, nos vierta su opinión por medio de la transcripción textual, (traducida al español) de un párrafo de su libro “Toureiro a Cavalo” editado el Lisboa en el año 1966. Que en el capítulo “O Toureiro Equestre como espectáculo”, dice: “El toreo más serio y profundo se basa en la corrección de la suerte de caras recibiendo; sin embargo, demostrada le perfección alcanzada en esa suerte, debe recurrirse a las otras para para que la lidia no se torne monótona, es de criticar al caballero que solo torea “por alegrías” sin nunca entrar de caras, con verdad, pero el que torea de caras “sin alegría ninguna”, a pesar de la perfección, es para la mayoría de los ojos del público, un ignorante, de corto repertorio, mal torero y machacón”

Esta opinión adquiere más relevancia al transcribir otra respuesta de Hermoso de Mendoza de la entrevista anteriormente citada.

Pregunta: ¿Sigues mirando en todos los sentidos a Portugal?
Respuesta: “Si, totalmente, porque hay una antigüedad y una manera de ver el toreo en la que conviene fijarse siempre. Yo reconozco que antes de ir a Portugal estaba descubriendo cosas que allá  ya están descubiertas, porque siempre se ha toreado muy bien, con clasicismo y verdad, y el propio público y la crítica te exige esa verdad y te enseña y obliga a hacerla y te recrimina cosas que aquí pasan desapercibidas”.

Pregunta: ¿Cómo Qué?
Respuesta: “Que no te pares frente al toro antes de clavar un rejón o una banderilla. Lo mismo que en el toreo a pie existe el cite, también lo hay en el toreo a caballo, hay que pararse de cara al toro, porque se genera una tensión que no todos los caballos aguantan, hay que ir mucho a Portugal para conocer todos los secretos del rejoneo”.

Las respuestas corresponden a un torero que sigue las normas del buen torear, sin embargo en México este rejoneador, pese a su calidad, está en otra sintonía, o como decimos los taurinos, “anda muy comodito”, pero prefiero que lo diga otro, por lo que reproduzco la siguiente crónica.

Crónica de la revista “6 TOROS 6” de la corrida del martes 20 de Noviembre de 2001 en la plaza de San Luis Potosí, S.L.P.
“Aunque algunos excesos utilizados por Pablo Hermoso se van haciendo habituales, esta tarde la gente llenó la plaza para verle triunfar, para ver el espectáculo que despliega el rejoneador navarro sobre cada una de sus jacas. Hermoso estuvo como siempre muy bien, pero cierto también que esta tarde el coso lo abarrotaba un público predispuesto que todo lo festejó y que, por puro carisma y conexión, le sacó a hombros tras darle cuatro orejas y un rabo. Nadie quiso ver la colocación de algunos rejones de castigo y banderillas (atrás y abajo), nadie se dio cuenta de sus caballos fueron alcanzados en varias ocasiones por sus enemigos y nadie protestó los dos defectuosos rejonazos de muerte. Pablo Hermoso es un fuera de serie, un torero de época y tiene además, una química especial con el público, pero algunos excesos se están haciendo habituales y tarde o temprano pueden revertirse”. (Hasta aquí la crónica).

No se pone en tela de juicio la destreza de este rejoneador, sería equivocado e injusto hacerlo,  lo que es inaceptable, por ser desleal y contrario al espíritu del toreo a caballo, es la constante trasgresión al reglamento cuando rejonea en México, pero sobre todo, su falta de hidalguía, ya que sin necesidad, sino por ventajista impone alternantes fáciles “que no le hagan la guerra, que lo acompañen”, tales son sus sinrazones; También es inadmisible su inveterada costumbre de alterar el turno de los actuantes e  imponer rejoneadores segundones o novilleros con el fin de echarlos por delante y no rejonear el primer toro, cuando por antigüedad le corresponde, así como su negativa a sortear los toros, y por si fuera poco hay motivos de sospecha de dopaje a los toros* (*El 20 de Febrero de 2004, se le echó un toro de la ganadería de Suárez del Real que lidiaba en la plaza de Jerez, Zac. Al día siguiente 21 de Febrero, en el cortijo San Felipe de San Pedro, Garza García, N.L., un toro de Golondrinas se echó y se durmió en el ruedo después de haber sido bregado por un peón, sin siquiera haberle puesto un rejón, por lo que Pablo Hermoso, ni tardo ni perezoso, decretó su muerte por infarto, lo que el juez aceptó sin chistar, ordenando que se descabellara al toro a pesar de que respiraba con naturalidad; 4 días más tarde, el 24 del mismo mes y año, tuvieron igual comportamiento dos toros de Refugio Peña en Jalostotitlán, Jal. Esta noche en la que se llevaron 4 toros de diferentes ganaderías en 5 días, provoca una lógica sospecha de manipulación por parte de P.H.M., y su cuadrilla, e indigna la conducta pasiva y abúlica de los jueces que por obligación deberían haber ordenado la autopsia y el análisis de sangre y orina de estos toros para determinar la causa de semejantes anomalías), todas estas actitudes perjudican y denigran al rejoneo  y al espíritu caballeresco del mismo, lo que sorprende es la mansa complicidad de las autoridades y toreros. Ya para rematar hay que recalcar el reiterado vicio del rejonazo riñonero, de los que se ha hartado de instrumentar en México y que muchos cronistas callan o justifican, y por los cuales le han regalado muchas orejas y rabos.

Esta complicidad de los jueces, empresarios, toreros y ciertos cronistas, es la herencia del servilismo y la cobardía de Moctezuma II, ese pobre emperador azteca, antepasado moral de muchos mexicanos, que vio a los españoles como dioses y se les rindió sin reservas, entregándoles su imperio sin pelear, abrumado por su servilismo y su complejo de inferioridad.

No es fácil decir verdades, y mucho menos señalar defectos o errores sin desagradar a los destinatarios o sus a sus parciales, no obstante es necesario hacerlo con el objeto de superar prácticas lesivas o ilegítimas. Conozco desde pequeño una sentencia que se repetía en mi hogar y que ahora tiene como lema, mi amigo, el cronista taurino José Mata y que encaja perfectamente con lo vertido en este libro, y es la siguiente: “La verdad debe ser dicha aunque sea causa de escándalo”.

Ancestral discriminación al Rejoneo Mexicano

Desde el 22 de Diciembre de 1946, fecha en la cual se presentó en la plaza México el rejoneador español, Álvaro Domecq Diez, hasta el 6 de Marzo del 2005, día en que rejoneó por última vez en esta plaza, el también español Sergio Vegas, pasando por Ángel Peralta, Álvaro Domecq Romero, Fermín Bohórquez Escribano, Pablo Hermoso de Mendoza, Andy Cartagena, Fermín Bohórquez Domecq y Martín González Porras, los cuales han sumado 35 corridas a lo largo de esas 59 temporadas, ninguno, absolutamente ninguno de ellos ha alternado con ningún rejoneador mexicano en la plaza capitalina, en la cual por añadidura, los hispano han exigido y obtenido casi siempre, los mejores carteles y los toros de las mejores ganaderías, así como la oportunidad de torear dos toros, lo que a los rejoneadores mexicanos se les ha negado sistemáticamente. Siendo la única excepción la corrida del 27 de Diciembre de 1992 en la cual la rejoneadora mexicana Karla Sánchez dio la alternativa a Juan José Rodríguez, rejoneador español sin méritos ni trayectoria que justificara su alternativa en la plaza México, episodio aislado que no modifica la tendencia negativa de la confrontación entre nacionales e hispanos.

Este hecho, no es ninguna casualidad, es la muestra de na actitud de marginación que han ejercido los españoles en México para evitar la competencia, evidenciando una conducta desleal que compromete seriamente la condición de caballeros de quienes supone deben conducirse con hidalguía o cuando menos con ética, por razones intrínsecas que su profesión les impone. Pero esta discriminación, que relega al rejoneo mexicano y le niega el derecho de competir en su patria, no es culpa exclusiva de ellos, es en gran medida responsabilidad de las empresas de este coso que no han querido entender que aceptar las condiciones discriminatorias que los rejoneadores hispanos les imponen no trae ningún beneficio para sus empresas, y que además es innecesario aceptar tales coacciones, porque para los rejoneadores españoles hacer campaña en México y no torear en la Monumental, es un fracaso, pero si tomamos en cuenta que su motivo vital es el dinero, forzosamente tendremos que entender que son incapaces de rechazar las sumas que se les paga en nuestro máximo escenario, ya sea toreando o no con los mexicanos, lo que pondría las cosas en su lugar, por otro lado, el sobado argumento de que en México no hay rejoneadores de su nivel, es un falaz pretexto, porque siempre que han venido los españoles a torear a México ha habido rejoneadores mexicanos de cartel (Rejoneadores mexicanos en activo que fueron discriminados por los españoles en la México: 1947, D. Juan Cañedo; 1956-1957, D. Gastón Santos; 1963-1964, D. Carlos Arruza y Gastón Santos; 1970, D. Gastón Santos y D. Felipe Zambrano; 1972-1973, D. Carlos Arruza, D. Gastón Santos, D. Evaristo Zambrano; 1979, D. Jorge Hernández Andrés; 2000 a 2005, D. Rodrigo Santos y D. José Antonio Hernández Andrés.). ¿ Pero  si por precaución  o por comodidad no aceptaron el reto? ¿ Cuánto y que pierden las empresas?, porque si hacemos cuentas, ¿Cuánto pueden haber ganado las empresas de la México con las 35 corridas que “les hicieron  el favor” de rejonear los españoles en esos 59 años en los que han sido obligados a discriminar a sus compatriotas, en la que han perdido la oportunidad de la confrontación?. No hay que perder de vista que el enfrentamiento entre toreros, siempre da frutos y la competencia es hacedora de figuras, y las figuras son rentables, máxime si son locales.

 A propósito, recuerdo la siempre vigente frase del renombrado escritor taurino español, Gregorio Corrochano:
“Las grandes épocas del toreo se caracterizan por el dúo, por la pareja, por el contraste, por lo que se llama competencia; el monólogo no tiene emoción, ni en el teatro, ni en la plaza, ni en la vida”.

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