Se lidiaron cuatro novillos de Marca y dos de
El Cortijillo en la novillada de triunfadores de lo que va de temporada
venteña y Colombo por fin recogió la oreja que el palco le negó en San
Isidro
MARCO A. HIERRO
FOTOGALERÍA:
LUIS SÁNCHEZ-OLMEDO
Cuatro novillos de José Luis Marca y dos de El Cortijillo se
lidiaban esta tarde para la novillada de triunfadores en Madrid. Ángel Jiménez,
Ángel Sánchez y Jesús Enrique Colombo hacían el paseíllo a las siete en punto.

Más animoso que brillante, pero muy decidido saludó a la verónica
Ángel Jiménez al jabonero abreplaza, que metió bien la cara en el trapo
pero embistió en línea recta. Derribó al piquero con poder, pero no lo
mantuvo. Con la muleta tuvo cierto desliz por el pitón izquierdo, y
permitió el toreo al natural de Jiménez. Despacio, pero a retazos,
sentido pero intermitente, tan bien construido en las formas como con
ciertos defectos en la estructura, porque hubiera sido otra cosa de
tomar la espada después de la serie buena que puso a todo el mundo de
acuerdo. Aún así, saludó una ovación.
El segundo jabonero de Marca era un bichito esmirriado pero
colocado de pitones con el que anduvo solvente Ángel Sánchez en el saludo.
Sobresalió Colombo en un quite por chicuelinas con larga mirando al tendido,
muy celebrado. Dos grandes pares de Iván García constituyeron un tercio en el
que también brilló Tito. Ambos saludaron. Muy torero fue el inicio de doblo es
para sacarlo a los medios. Luego le dio distancia, esperó la inercia del feble
animal, que repetía, sin embargo, en la muleta y lo envió largo en los de rechazos.
Pero fue al natural cuando llegaron los mejores momentos, toreando muy despacio
y tocando con mucha sutileza hasta que se puso bruto el de Marca y le negó más
entrega. Valeroso fue el final de Manoletinas, tropezado por lo cerca que se
pasó al jabonero. Pero fue muy defectuosa la media estocada y escuchó silencio.

Con una larga cambiada en el tercio recibió Colombo la codiciosa y
rítmica embestida del burraco tercero, un torete que le humilló mucho y
bien el el saludo a la verónica en los medios y que le apretó después,
poniéndolo en un lío al quedarse en la cara. Brillante fue el tercio de
banderillas, siempre cuadrado en la cara Colombo sin eludir la
exposición. Brindis al cielo, como sus compañeros de cartel, en memoria
de Iván Fandiño. En los medios se quedó el venezolano para esperar la
llegada con brío que duró muy poco, porque pronto tuvo que ir a buscar
las pasadas sin clase del animal, que careció de profundidad en los
embroques. Porfío Colombo, siempre con fe, para firmar un trasteo de
amplio conocimiento y limitado brillo por la escasa condición del
burraco. Silencio.
El cuarto, un tablón estrecho, lucía dos pitones muy astifinos y
un comportamiento de manso en los primeros tercios que fue corrigiendo
hasta llegar a la muleta. Le compuso mucho Jiménez en el inicio,
aguantando pasadas indecisas a pie firme y echando siempre el paso
adelante ante la falta de franqueza del animal. Pero la fue cogiendo a
medida que se afianzó en un pitón izquierdo de profundidad y clase que
se empeñó Ángel en cuajar como mejor pudo, pero siempre con entrega. Y
llegó una serie rotunda cuando se lió el castaño a embestir también a
diestras, y otra más antes del culmen al natural. Pero el pinchazo
previo a la estocada privó al chaval de la oreja que ya tenía en el
esportón. Ovación tras aviso.

El quinto, de El Cortijillo, salió haciendo honor a su fría sangre
Núñez en el capote de Ángel Sánchez y a la puerta se fue a tomar la
primera vara en la paletilla. Magnífica fue la brega de Iván García,
siempre a favor de la mejor condición del animal. Al 4 se fue Ángel con
el novillo porque allí apuntaba su mansa condición, y allí se dedicó a
deletrearle los naturales con pasmosa lentitud, con tanta calidad que no
importaba la falta de ligazón. Siempre por encima, siempre aguantando
con bragueta la pasada despaciosa de un novillo que nunca sabías cuándo
se iba a aburrir. A menos fue el animal, pero no sé aburrió el de
Colmenar, que siempre se puso. Le dejó una estocada hasta la gamuza y
saludó una ovación.

Tenía remate y cuajó el girón sexto, con menos perfil, distraído y
a su aire en el saludo de capa de Colombo. Expuso el venezolano en
banderillas, aunque la arrancada corta y rabiosa del de El Cortijillo no
lo puso fácil. Muy torero fue el inicio, en terrenos del 3, con tres
dobles de buena fábrica y una firma soberbia. Luego supo enganchar con
precisión en el primer muletazo para no dejar nunca que se fuera con un
giro de talón. Volaron macizos los de pecho para rematar series de mucho
oficio que bajaron el diapasón hasta que logró Colombo cogerle el pulso
al natural. Terminó aplomado el torete y entonces brotaron muletazos
por abajo de uno en uno que terminaron rompiendo en el tendido. Siempre
por encima, supo cerrar el venezolano el trasteo con doblones largos y
remates garbosos, y con un puñetazo en el morillo que tumbó al animal
para cortarle una oreja.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Las Ventas. Novillada con picadores de los
triunfadores de la primera parte de la temporada en Madrid. Un tercio de plaza.
Cuatro novillos de
José
Luis Marca y dos de El Cortijillo, sin ritmo pero con entrega por el
pitón izquierdo el jabonero primero, aplaudido; repetidor y con empleo
el escurrido segundo, a menos; pasador sin clase ni transmisión el
burraco tercero; de gran clase y profundidad el buen cuarto; mansurrón
con calidad sin ritmo el chorreado quinto; mansito de huida hacia
adelante el repetidor sexto.
Ángel Jiménez, ovación y ovación tras aviso.
Ángel Sánchez, silencio y ovación.
Jesús Enrique Colombo, silencio y oreja.
INCIDENCIAS: Se guardó un respetuoso minuto de silencio tras el paseíllo en memoria de Iván Fandiño.
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