Puerta grande a López Simón y Ginés Marín en Pamplona
Excelente
corrida de Victoriano del Río, en la que el extremeño se gana la
sustitución de Roca Rey este jueves y Castella corta una oreja
López Simón y Ginés Marín salen a hombros del coso de Pamplona - Efe ANDRÉS AMORÓS Pamplona Los triunfos de Cayetano y Roca Rey,
la tarde anterior, con buenos toros de Jandilla, han subido la
temperatura taurina de la Feria. Discuten los aficionados sobre Roca
Rey, herido, de nuevo, en su reaparición. Arriesga mucho, con suertes
poco ortodoxas, pero lo hace con cabeza y con una aplastante seguridad.
La cornada ha llegado, como otras veces, al matar: da un toque fuerte y,
cuando el toro descubre, ataca muy recto. Todo eso está muy bien; el
problema surge porque se vuelca sobre el morrillo y no juega
adecuadamente la mano izquierda: un problema de coordinación de
movimientos, que debe perfeccionar, con el maestro José Antonio
Campuzano.
Los cinqueños de Victoriano del Río, al borde de los seis años, muy armados, dan un juego excelente, en conjunto (sólo bajan cuarto y quinto). Castella, tras dar muerte a su primer toro- Efe
Por la mañana, en la Plaza, Sebastián Castella, con
el atuendo de los mozos navarros, ha dictado una lección de toreo, para
los más jóvenes. (Ha sustituido, en eso, al herido Roca Rey). En el
primero, quita por chicuelinas con el compás abierto (el invento de José
Tomás). Brinda al cielo, a Iván Fandiño. Logra muletazos suaves,
templados, aprovechando las nobles embestidas, y mata pronto: oreja. Ha
estado bien pero un toro tan bueno hubiera permitido una faena más
inspirada, de dos orejas. Recibe con una larga al cuarto, que luce dos
«perchas» espectaculares, con las puntas vueltas al cielo, y es
deslucido. El trasteo se alarga sin éxito, el toro se pone difícil para
matar, no lo ve claro Castella y suenan dos avisos. López Simón sufrió un volteretón al enterrar la estocada al segundo toro- AfpLópez Simón
se busca a sí mismo en esta nueva etapa, sin su apoderado. El segundo
derriba al gran Tito Sandoval; es pronto, humilla; las encastadas
embestidas transmiten mucho. El diestro se queda quieto, aguanta;
alternan los muletazos limpios con los tropezados y lo derriba. Al
entrar a matar, se encuna, sin darle salida: sufre un volteretón y un
puntazo, en el glúteo. La emoción del momento le hace ganar la oreja. Ha
sido un toro más para el aficionado que para el torero. El quinto,
abierto y acapachado, embiste con clase, humilla, no plantea graves
problemas. López Simón se queda en voluntarioso, sin brillo, y la espada
queda baja. Como el toro ha caído pronto, sorprendentemente, se le
concede la oreja y sale a hombros. Con todo respeto, no contribuye eso
en nada al prestigio de esta Plaza. Ginés, en un pase de pecho- EfeDespués de su triunfo resonante en San Isidro, Ginés Marín es
la gran atracción en su debut, en Pamplona. Recibe con suaves lances al
tercero, descarado de pitones, que da un juego excelente. Pica bien el
padre del diestro, lidia templado Carretero. Comienza Ginés de rodillas;
se luce en un cambio de manos y naturales largos, suaves, de categoría.
Al final, los nuevos naturales son de rodillas. Ha demostrado su
facilidad y arte pero pierde los trofeos con la espada. El sexto, muy
armado, flaquea, transmite poco. Luce Ginés su torería y buen estilo en
suaves muletazos, por los dos lados; muestra su variedad y recursos, en
naturales a pies juntos y manoletinas mirando al tendido (algo bastante
feo). Esta vez sí que mata bien y corta las dos orejas: la segunda es
generosa pero, en el tercer toro, hizo, sin duda, lo mejor de la tarde.
Sustituye muy merecidamente a Roca Rey, en la corrida de este jueves.
Posdata. En
San Fermín no sólo hay estrépito, también existen «momenticos» –así los
llaman, aquí– muy gratos. Comparto con Antonio Burgos la debilidad por
el tradicional «Vals de Astrain», con su suave melancolía, y la letra de
María Isabel Hualde Redín: «Porque llegaron las fiestas / de esta
gloriosa ciudad / que, son, en el mundo entero, una cosa singular». Y
todos corean, felices: «Riau, Riau».
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