lunes, 12 de noviembre de 2018

El reencuentro de Diego Ventura y Fantasma


Ni siquiera han pasado veinticuatro horas de su histórico y feliz cruce de caminos de ayer en la Monumental Plaza México y ya hoy Diego Ventura y el toro Fantasma, de Enrique Fraga, se ha reencontrado en el propio coso, en cuyos corrales permanece el astado recuperándose tras las primeras curas recibidas. El rejoneador se ha interesado directamente por la evolución del toro, cuyo aspecto denota cómo se encuentra. Ha respondido dentro de la normalidad al tratamiento que le han aplicado los veterinarios y la ilusión de todos es que muy pronto pueda volver al campo.

Diego y Fantasma06 Precisamente, ha sido su criador, Enrique Fraga, y su esposa, Claudia Flores Cano, quienes han acompañado a Ventura en esta visita tan especial y han compartido la felicidad por lo vivido. "Es el summum de una carrera entera. No hay palabras para expresar tanta felicidad como siento. Es la culminación de veinte años de mucha lucha. Nunca pude imaginar una tarde así. Ver a la gente saltar en el tendido, cómo lanzaban los sombreros y la ropa... Fue inolvidable", reconoce el jinete.

Un testimonio que subrayan Enrique Fraga y Claudia Flores Cano, para quienes "todo empezó con Sueño y soñando seguimos. Fue la conjunción que es tan difícil en cualquier manifestación artística y que la hace sublime. Ese cúmulo de sensaciones que hace llorar al público y al torero. Nunca lo olvidaremos", afirman ambos.

Diego y Fantasma08Y al torero le han quedado ganas de más y ya abre la puerta a una segunda comparecencia en Insurgentes en la segunda parte de la Temporada Grande. "Yo estaría encantado de volver. Y estoy convencido que también el público. Yo creo que es bueno para todo el mundo, también para la empresa y, desde luego, para la Fiesta. Ojalá que se den las circunstancias y un cartel tan rematado para volver a esta plaza", indica el rejoneador de La Puebla del Río. Luego, hubo un tiempo para que Diego y Fantasma se quedaran solos, frente a frente. Mirándose, hablándose sin palabras, dándose gracias el uno al otro. Incluso Ventura le dio de comer de su propia mano y el toro la tomó. Fue la mejor manera de continuar una experiencia única que forma parte ya de los anales de la Monumental Plaza México y de sus protagonistas.

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