El de La Puebla del Río paseó los máximos trofeos simbólicos en una tarde histórica en la que Enrique Ponce paseó una oreja a pesar de no tener toros y El Payo cayó herido
APLAUSOS

Lo paró garrocha en mano, encelándolo perfectamente a
lomos de Bombón. Y de pronto llegó la magia con Sueño y la sensación de
que algo grande podía ocurrir. El galope a dos pistas cosido el toro a
la grupa y al hilo de las tablas, junto con los cambios por los
adentros, fue excelso. Una banderilla con el caballo andando para atrás,
inverosímil, fue uno de los clímax de la obra. Cumbre de Sueño. Al
final, llegaron las piruetas con Gitano y un momento histórico, el par a
dos manos con Dólar sin cabezada, que desató la locura y la petición de
indulto. Un momento mágico que guardarán los aficionados en la retina.
Se lo llevó Diego hasta chiqueros con la muleta, pie a tierra, no si
antes dejar algún que otro muletazo de buen gusto. Memorable. Paseó los
máximos trofeos simbólicos en una vuelta al ruedo junto a Sueño y Dólar.

Enrique Ponce cortó una oreja del primero de su lote, un
toro que fue levemente protestado de salida por su presentación. El
valenciano cuajó una faena larga, de muchos muletazos, en la que
revistió su quehacer de elegancia y su habitual estética. Lo mejor del
trasteo fue un inicio sacándose al toro hasta los medios con torería y
naturalidad y los reiterados cambios de mano para abrochar las series.
El toro de Barralva, flojo, perdió las manos en varias ocasiones. Mató
de una estocada, se pidió minoritariamente el trofeo que fue concedido
entre la división del respetable.

Muy dispuesto salió Luis David en su primer turno, al que
recibió con una larga cambiada. Fue la primera declaración de
intenciones, que tuvo continuidad en un ajustado quite por gaoneras y
una apertura de faena con el cambiado por la espalda. Todo muy vibrante.
El joven azteca, entregado, no le perdió la cara a un toro sin ritmo,
deslucido y que acabó defendiéndose más que embistiendo. Se atascó con
los aceros.
El último de la tarde derribó al picador.
Oportuno el quite de Ponce al del castoreño, que quedó a merced. Empujó
con bravura en un segundo encuentro. Bonito el quite por chicuelinas de
Luis David. El diestro mexicano supo aprovechar lo poco que tuvo el
toro, desentendido y rajado, siempre por encima. Tuvieron calado los
circulares que parecían no encontrar final. Ambicioso Adame, sin tirar
la toalla ante tan pobre material, con una actitud encomiable. Pinchó en
la suerte de recibir antes de amarrar una buena estocada al encuentro.

Empujó con bravura en el caballo el tercero de la tarde,
muy bien presentado, que después se paró en la muleta y desarrolló
aspereza. Lo más destacado de El Payo, que realizó una labor paciente,
llegó en una tanda de naturales de tono más enfadado. Mató de una
estocada entera.
México D.F. (México). Domingo, 11 de noviembre de 2018. Inauguración de la Temporada Grande.
Toros de Enrique Fraga, para rejones; el 2º, Fantasma de nombre, número 82, de 487 kilos, nacido en julio de 2014, indultado, y Barralva, para la lidia a pie, desiguales de presentación y pobre juego.
Diego Ventura, silencio y dos orejas y rabo simbólicos; Enrique Ponce, oreja y silencio; Octavio García "El Payo", silencio y herido; Luis David, silencio en ambos. Entrada: Más de 35.000 espectadores. Saludó en el cuarto de la tarde Gustavo Campos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario