martes, 4 de diciembre de 2018

Rafaelillo: “Ha sido un año difícil de asimilar”

"No ha habido en toda la temporada ningún momento en que se pueda decir que Rafaelillo se ha dejado escapar algo o que no ha estado a la altura. En ese sentido estoy muy tranquilo"

Rafaelillo: “Ha sido un año difícil de asimilar”

Guillermo Lorente
La carrera profesional de Rafaelillo nunca se ha caracterizado por ser fácil. A base de una lucha y perseverancia obligada, el murciano ha conseguido ocupar y mantenerse en un puesto de privilegio y reconocimiento en un circuito de mucho desgaste cuya exigencia se ha ido incrementando con los años. Injustamente tratado en algunos despachos, relegado de las primeras ferias de la temporada, sin opciones de triunfo en las escasas citas importantes que ha tenido, un descenso muy considerable de contratos y una cornada en Valencia que le privó de estar en Dax, convierten a la de 2018, la de su vuelta a Murcia después de tres años, en una temporada especialmente dura.

-¿Cómo valora la temporada 2018?

-Ha sido una temporada muy dura, una temporada complicada por cómo se ha desarrollado todo. He toreado poco y todo ha venido muy a la contra. Todo pasaba por lo que sucediese en Madrid y no tuve opción. En Pamplona, a pesar de poner todo de mi parte, tampoco hubo opción de triunfo; y en Valencia, cuando estaba empezando a sentirme y a cuajar un toro, me pegan una cornada fuerte que me hizo perder una plaza talismán para mí como es Dax. Ha sido una temporada difícil de asimilar.

-Salvando esos años en los que no vistió el traje de luces, ¿ha sido esta temporada la más dura de su carrera? 

-Ha sido, sin duda, la más difícil por cómo se han desarrollado las cosas. Pero es cierto que ha habido años en los que habiendo tenido una temporada mucho más regular, habiendo toreado mucho más y con algunos triunfos en sitios importantes, al empezar la siguiente temporada he tenido prácticamente que partir de cero. Nunca se me ha puesto nada fácil pero es cierto que esta temporada, por las circunstancias, ha sido la más difícil de toda mi carrera. Al final estas temporadas son las que te hacen crecer y madurar.


-Llama poderosamente la atención que un torero como Rafaelillo tan sólo tuviese dos contratos firmados entre agosto y septiembre. ¿A qué cree que se debe esta circunstancia?

-Mi paso por Madrid siempre se produce muy tarde, ya en el mes de junio y, por esas fechas, ya están cerradas casi todas las ferias importantes. Mi carrera se ha caracterizado siempre por depender de lo que pase en las primeras ferias de la temporada para poder cerrar el resto, y este año, por circunstancias, no se ha contado conmigo en muchas ferias.

-Entonces, ¿para Rafaelillo no sirve otra cosa que no sea un triunfo?

-Se ve que no. Salvo excepciones, se ve que me tengo que ganar los contratos tarde a tarde aunque haya hecho méritos en temporadas anteriores y a lo largo de mi carrera. Es algo que no entiendo y por lo que no quiero pensar demasiado porque es algo que no depende de mí. Darle muchas vueltas a las cosas cuando no dependen de ti, acaba por crearte ansiedad y obsesionarte.

-¿La gran alegría de la temporada ha sido su regreso a Murcia?

-Ha sido la gran alegría de la temporada y, aunque la temporada se hubiese desarrollado de otra forma, igualmente Murcia hubiera sido la alegría de la temporada. Imagínese lo que suponía para mí volver después de tres años de ausencia. Fue una tarde muy especial por muchas cosas, pero fundamentalmente por volver a sentir el cariño de la gente.


-¿Qué recuerda de esa tarde?

-Las sensaciones delante de los toros fueron muy buenas y pude disfrutar mucho la tarde. Cada toro tuvo sus matices, pero me sentí a gusto y creo que estuve a la altura con los tres. También es cierto que fue una de las peores tardes que he tenido con la espada perdiendo premio en los dos primeros toros, aunque, afortunadamente, al último lo maté muy bien –paradójicamente me han concedido el premio a la mejor estocada de la feria- y pude disfrutar del triunfo y volver a cruzar esa puerta grande.

-De su temporada destacan dos tardes por su importancia: Cieza y Santisteban del Puerto. 

-Son dos tardes que han significado mucho para mí, artística y profesionalmente. En Cieza pude cuajar un toro de mi compañero Talavante y expresarme como siento en una tarde muy bonita con el propio Alejandro y Roca Rey como compañeros de cartel. En Santisteban tuve una actuación muy seria ante una corrida de Miura que, por presentación, tuvo toros que podían haberse lidiado en una plaza de primera. Fue una tarde de mucha entrega, de muchos registros, en la que conseguí un triunfo muy importante que, a nivel personal, me sirvió mucho. 

Son dos tardes que de haber sido en una plaza de mayor repercusión podían haber cambiado el rumbo de la temporada.


-¿Hay algo positivo en una temporada tan a la contra?

-Pues que no se me puede reprochar nada. Que lo he dado todo y que no me he quedado nada dentro. No ha habido en toda la temporada ningún momento en que se pueda decir que Rafaelillo se ha dejado escapar algo o que no ha estado a la altura. En ese sentido estoy muy tranquilo. Es cierto que anímicamente no he estado muy bien, pero ha habido tardes en las que he tenido que hacer un gran esfuerzo para, simplemente, estar a la altura de las circunstancias.

Como le digo, en ese sentido, estoy muy tranquilo.

-¿Cómo se plantea el futuro inmediato y la próxima temporada?

-Ahora mismo lo que deseo y necesito es estar tranquilo con mi familia. Quiero descansar y disfrutar de mi mujer y mis hijas sin plantearme nada de cara al futuro. Tendré que reunirme con mis apoderados, hablar y planificar la temporada. Necesito volver a ilusionarme.

Referente en el circuito de las corridas duras

Rafaelillo ha cumplido esta temporada 22 años de alternativa. Una carrera como matador de toros forjada en la dureza de un circuito en el que se ha convertido en un auténtico especialista y que se encuentra especialmente vinculada a la ganadería de Miura. “Gran parte de lo que soy como torero se lo debo a esa ganadería y me gustaría seguir escribiendo páginas en mi carrera con ella”, afirma Rafael, añadiendo: “Me encantaría seguir haciendo cosas importantes, como matar una camada entera o encerrarme con seis toros de esa ganadería”. A pesar de este vínculo con la vacada de Zahariche, el murciano asegura: “El cuerpo me pide abrir más el abanico de ganaderías en ese circuito. Por ejemplo, el encaste Saltillo me encanta y creo que la embestida de ese toro se puede adaptar perfectamente a la forma que tengo de concebir el toreo”.

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