AlbertoNews
Por Semana
Este miércoles, 13 de agosto, se llevó a cabo el tercer y último día de la cámara ardiente en la que se encontraba el senador y precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, como un homenaje por su partida el pasado lunes en la madrugada, luego de haber permanecido dos meses en la Fundación Santa Fe de Bogotá por un atentado en su contra.
Tras un sentido homenaje en el Congreso, su cuerpo fue trasladado a la Catedral Primada de Colombia, donde se llevó a cabo una conmemoración eucarística y, posteriormente, fue llevado al Cementerio Central de Bogotá para la inhumación de su cuerpo.
Aunque descansará allí físicamente, su legado permanecerá en la discusión política que ya se generó tras su partida, en un país que nuevamente repite ciclos de violencia, pero que clama por paz.
Estos fueron 10 momentos de ese histórico hecho que perdurará por años en la memoria de los colombianos.
1. “Cargué en un brazo a Miguel y en el otro el ataúd de su mamá”
Una de las frases más conmovedoras fue la de Miguel Uribe Londoño, padre del senador, quien recordó que hace 34 años visitó esa misma iglesia para cargar el ataúd de su entonces esposa, Diana Turbay, mientras llevaba en la otra mano a Miguel Uribe. Hoy, tenía que cargar el féretro de su hijo.
Una de las frases más conmovedoras fue la de Miguel Uribe Londoño, padre del senador, quien recordó que hace 34 años visitó esa misma iglesia para cargar el ataúd de su entonces esposa, Diana Turbay, mientras llevaba en la otra mano a Miguel Uribe. Hoy, tenía que cargar el féretro de su hijo.
“Hace 34 años, la guerra se llevó a quien fue mi esposa, Diana Turbay. Tuve que decirle a un niño de apenas cuatro años, con todo el dolor de mi alma, la horrenda noticia del asesinato de su madre. En esta misma santa catedral, cargué en un brazo a Miguel y en el otro el ataúd de su mamá. Hoy, 34 años después, esta absurda violencia también me arrebata a ese mismo niño, que se convirtió en un hombre bueno”, dijo el padre del precandidato presidencial.
Se trata de un mensaje de dolor y profundo sentimiento, pero a la vez lleno de reflexiones y con la esperanza de que estos hechos no se repitan.
2. “Que tome las banderas de Miguel para que Colombia vuelva a la seguridad”
Precisamente, al finalizar su discurso, Miguel Uribe Londoño se refirió al futuro del país, pidió que alguien pueda tomar las banderas que había llevado su hijo y que se enfocaban en la seguridad del país, para que hechos violentos como el que tuvo que vivir no sigan ocurriendo.
Precisamente, al finalizar su discurso, Miguel Uribe Londoño se refirió al futuro del país, pidió que alguien pueda tomar las banderas que había llevado su hijo y que se enfocaban en la seguridad del país, para que hechos violentos como el que tuvo que vivir no sigan ocurriendo.
“Este país nunca saldrá de donde está sin seguridad. Una Colombia en paz para todos los colombianos, esa tiene que ser nuestra lucha; el momento es ahora. Organicemos con bríos y con absoluta determinación esa causa y en los próximos meses escojamos y defendamos el triunfo abrumador e incuestionable de ese liderazgo que tome las banderas de Miguel para que Colombia vuelva a la seguridad. Sin seguridad nunca habrá paz, sin seguridad nunca habrá nada, sin seguridad nunca habrá una Colombia posible”, afirmó Uribe Londoño.
Asimismo, dijo que esta guerra “tiene culpables y responsables”, y mencionó que no tiene ninguna duda de dónde viene la violencia: “No tenemos duda de quién la promueve, no tenemos duda de quién la permite”, agregó.
3. Alejandro coloca una flor en el ataúd de Miguel
Uno de los momentos más simbólicos y espontáneos fue cuando Alejandro Uribe Tarazona caminó hasta el féretro de su padre para dejar una rosa blanca sobre el ataúd.
Uno de los momentos más simbólicos y espontáneos fue cuando Alejandro Uribe Tarazona caminó hasta el féretro de su padre para dejar una rosa blanca sobre el ataúd.
El niño, de cuatro años, recorrió unos metros de la catedral ante la mirada de todos los asistentes, mientras el cardenal José Luis Rueda Aparicio leía el sermón, y como si se tratara de una divina coincidencia, recitaba estas palabras: “Y a trabajar para dejarle una Colombia unida a las siguientes generaciones.
¿Estamos dispuestos a respetarnos los unos a los otros para que la tinaja se llene de vino nuevo y así juntos paremos esta lamentable fábrica de muertos en campos y ciudades de nuestro país?”.
1 comentario:
Yo creo que el abuelo lo mando raspar, porque si ganaba no lo iba ha indultar.
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