Por: Germán D' Jesús Cerrada
Videos Leo Vielma @LeoesNoticia
El torero tachirense, Jesús Enrique Colombo, se ratificó como el triunfador sentimental del Carnaval Taurino de América.
Sin un torero propio que genere identidad, no hay afición entregada; y Venezuela tiene en Colombo a su máximo estandarte. En su paso por la Monumental Román Eduardo Sandia, el diestro no dio tregua, contagiando desde su salida al ruedo una adrenalina en los tendidos que hizo vibrar a miles.
La tarde-noche estuvo marcada por la tensión y la pasión frente a la autoridad; el público, entregado al arte de Colombo, exigió indultos en sus tres ejemplares, generando un choque de voluntades con el palco presidencial en un espectáculo de adrenalina pura donde la afición cerró filas con su ídolo.
Más allá de la efervescencia en el ruedo, Colombo demostró la grandeza de la humildad y su señorío. Al día siguiente, acompañado por su padre Jesús Adolfo Colombo, se presentó ante la Comisión Taurina presidida por Alí Quintero para ofrecer disculpas por los roces con la autoridad. Este gesto honra su trayectoria y entiende que, aunque la sangre hierva frente al toro, el respeto al reglamento mantiene viva la Fiesta Brava.
En conclusión, Mérida volvió a ser el epicentro del toreo mundial gracias a un hombre que no solo torea con la muleta, sino con el corazón de todo un país.







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