Jorge Cepeda
Festejo de mucha alegría en el inicio de la Feria del Sol 2026, en la ciudad de Mérida. El inicio se vio retrasado por varias actividades con homenajes y entregas, muy propio de la "Ciudad de los Caballeros", cerca de las cinco de la tarde.
La plaza rindió un homenaje a David Fandila "El Fandi", reconociendo sus tres trofeos en la Feria del Sol y sus 25 años de alternativa; un gesto que el público agradeció con una cálida ovación. La corrida generaba expectativa, donde el encierro de Rancho Grande y El Prado se prestó para presenciar una bonita tarde de toros. Un encierro que, en líneas generales, destacó por su nobleza frente a la muleta, aunque se notaron justos de fuerzas y con diferente juego. Se regaló el sobrero por parte de Rufo, pero fue el manso del encierro. Destacó el tercero, de nombre "Despechado", que fue indultado por Marco Pérez.
Actuaron los españoles Tomás Rufo y Marco Pérez, junto con el venezolano César Vanegas, quien no desentonó. Hubo cerca de media entrada en los tendidos. Tarde fría, con ráfagas de viento, pero animada.
César Vanegas
Quien abrió el cartel fue el tachirense César Vanegas. En su regreso a una plaza que conoce bien, Vanegas se encontró con un toro que, aunque justo de fuerzas, permitió el lucimiento.
El venezolano construyó una faena de menos a más, buscando siempre la conexión con los tendidos. Su muñeca izquierda dejó destellos de calidad, pero fue al natural y en los redondos donde la faena creció en intensidad, mereciendo con justicia los sones de la música que animaron su actuación; se le concedió la primera oreja de este ferial. En su segundo, la historia fue distinta: tras un pinchazo y una estocada baja, su labor fue silenciada.
Tomás Rufo
El español se presentaba en el coso merideño con la responsabilidad de su nombre. Recibió a "Detallista", un ejemplar de El Pardo de 440 kilos, colorado y bizco del pitón derecho, que desde el primer momento acusó falta de fuerzas y ciertas asperezas en sus embestidas. A pesar de ello, Rufo mostró oficio y determinación. El pasodoble "Tomás Rufo" sonó en la plaza mientras el torero intentaba sacar lo mejor de un oponente que poco duró. Tras una estocada caída, el debutante logró arrancar la petición de una oreja tras aviso. En su labor con el sobrero, que decidió regalar tras no tener suerte con el lote, tampoco logró lucimiento.
Marco Pérez
Pero sin duda, el momento cumbre de la jornada lo protagonizó el joven que ya habían visto en esta plaza como novillero. Su toro, de Rancho Grande, fue recibido con delantales de bella factura que remató con una revolera de gran empaque. En el caballo, Pérez realizó un lucido quite por chicuelinas, cerrando la suerte con una serpentina que encendió las primeras palmas. Fue con la muleta en la mano donde la magia se desató.
La faena se cimentó sobre la mano derecha, con series largas, templadas y de gran profundidad. Hubo destellos por el pitón izquierdo, pero fue el toreo en redondo, ejecutado con una lentitud y cadencia exquisitas, lo que hizo vibrar a los presentes.
Para la galería y para el tendido, Marco Pérez se arrodilló en los medios, dibujando muletazos de ligazón y belleza que levantaron al cotarro de sus asientos. La faena fue a más y el público comenzó a pedir el indulto ante la nobleza y la entrega del astado, que embestía con codicia y clase; el torero decidió solicitar el perdón de la vida para el toro. La petición, coreada por un público ya rendido, fue atendida por la Comisión Taurina y se otorgó. Pérez paseó los trofeos simbólicos en hombros en una noche que jamás olvidará. Cerrando su lote, dejó detalles con otro ejemplar, aunque un pinchazo y una estocada caída enfriaron una posible segunda puerta grande.
Ficha del festejo
Plaza de Toros Román Eduardo Sandia
Mérida, Venezuela.
Sábado, 07 de febrero de 2026.
Primera corrida de la feria.
Toros: Rancho Grande y El Prado. Bonitos de presencia y de potencia diferente; algunos colaboradores. En conjunto: parejos y nobles, aunque les faltó más transmisión.
Pesos por orden de lidia: 439, 440, 466, 445, 437 y 433 kilos.
Entrada: Más de media del aforo cubierto. Buen tiempo, con viento y frío intermitente al final del festejo.
Espadas:
César Vanegas (azul noche y oro): Oreja y leves palmas.
Tomás Rufo (nazareno y oro): Oreja tras aviso, silencio y silencio en el de regalo.
Marco Pérez (lila y oro): Indulto y palmas.
Cuadrillas:
Destacaron los picadores Gregorio Prieto y Guillermo Guimerá.
El subalterno Henry Belandria en banderillas.
Voltereta para Eduardo Graterol.
1 comentario:
Estoy en contra de maltratar un animal de esa manera. Ese tipo de matanza con tortura debe terminar. No usemos como excusa que es tradición, por qué es una tradición enmarcada en la barbaridad y la crueldad. Evolucionemos como sociedad por favor.
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