Por: Carlos Alexis Rivera CNP 10746
La histórica y bicentenaria Plaza de Toros de Acho fue testigo de una tarde que quedará grabada en los anales del toreo venezolano. En el cierre del prestigioso festival taurino de gala, el novillero tachirense Alejandro Barragán no solo tocó la gloria, sino que dictó una cátedra de entendimiento y entrega que culminó con el indulto de "Constructor", un bravo ejemplar de la ganadería peruana de Los Azahares.
Un saludo de facultades y mando
Desde que el castaño requemado de Los Azahares asomó por el toril, se palpó la importancia de lo que estaba por suceder. Barragán lo recibió con un saludo capotero de mucho recurso, ganando terreno y fijando la embestida con temple. Si bien en el tercio de banderillas el lucimiento no alcanzó las cotas deseadas, el joven espada dejó constancia de su excelente estado físico y facultades, manejando los tiempos con la inteligencia de quien sabe que el triunfo se cocina a fuego lento.
El temple contra la codicia
Lo mejor estaba por venir. El último tercio fue un compendio de valor y estética. Barragán inició la faena de muleta de hinojos, un gesto que encendió los tendidos y conectó de inmediato con la sensibilidad del respetable limeño.
"Constructor" resultó ser un socio ideal: un novillo con transmisión, codicia y una embestida franca que nunca dio la pelea por perdida. El venezolano, lejos de verse superado por la casta del animal, supo encauzar esa energía. Con la mano baja y un trazo limpio, hilvanó series donde el temple fue el protagonista, logrando domesticar la electricidad de la embestida para convertirla en arte puro.
El perdón de la muerte y la Puerta Grande
La faena fue de menos a más, alcanzando un calado profundo en la autoridad y la afición. La entrega total del novillero y la bravura incansable de "Constructor" formaron un binomio perfecto que hizo brotar el grito de "¡indulto!" en los tendidos. La presidencia, con criterio acertado, no vaciló en sacar el pañuelo naranja, premiando la excelencia del ejemplar de Los Azahares y lidia del venezolano.
Alejandro Barragán abandonó el coso del Rímac a hombros, consagrándose en una de las plazas más importantes del mundo y ratificando que el relevo generacional de la tauromaquia venezolana tiene en él a un baluarte de innegable proyección.
Ficha del festejo
Ferrer Martín. Vuelta al ruedo
Octavio Chacón. Silencio
Emilio Serna. Oreja
Manolo Juárez “El Poeta”. Oreja
Sebastián Vela. Silencio
Manuel Perera. Silencio
Cristián Ramos. Silencio
Alejandro Barragán. Dos orejas simbólicas.
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