miércoles, 11 de febrero de 2026

Juan Lamarca López: La Tauromaquia como Puente Indisoluble de la Hispanidad

Por Germán D' Jesús Cerrada 

​La historia de la tauromaquia se escribe con la pluma de la legalidad y el sentimiento, dos virtudes que confluyen magistralmente en Don Juan Lamarca López. 

Su nombre es sinónimo de autoridad en el "Alto Tribunal" que es la Plaza de Las Ventas de Madrid, donde durante casi tres décadas actuó como el fiel de la balanza en defensa del toro. 

Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía con más de cuarenta años de servicio al Estado, Lamarca ha sabido trasladar la rectitud de su profesión a la seriedad del palco presidencial, con más de 400 corridas en su haber. 

Hoy, como Vicepresidente Primero del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, su reciente visita a la Feria Internacional de San Sebastián reafirma que la Fiesta Brava es el cordón umbilical que mantiene viva la esencia de la Hispanidad.

​Tras seis largos años de ausencia —impuestos por la pausa de la pandemia y algunas incidencias clínicas padecidas—, Don Juan describe su regreso a Venezuela como una "reaparición" llena de gozo. Para él, volver ha sido cumplir con la ilusión de compartir afición y amistad en torno a la tauromaquia. 

Su memoria retrocede con gratitud a Mérida en 2004, cuando invitado por el Dr. Fortunato González a los Coloquios de la ULA, propuso una presencia diversa de integrantes del Círculo —veterinarios, periodistas y escritores—. Aquella iniciativa dio paso al Capítulo de Mérida como continuación de los ya instituidos en Quito, Riobamba y Lima. 

Posteriormente, la geografía venezolana se llenó de bienvenidismo en Valencia, Maracaibo, Maracay, Caracas y Barquisimeto, culminando en 2010 con la fundación en San Cristóbal bajo el directorio de Alejandro Espejo, Juan José Guerrero y Pablo Duque, entre otros. 

En esta crónica de expansión, Lamarca ensalza la figura de Víctor José López "EL VITO", quien ejerció la Presidencia Nacional del Círculo Bienvenida y fue el arquitecto de su llegada a México en el seno de Bibliófilos Taurinos.

​Para Lamarca, el Círculo, fundado en 1999 junto al inolvidable Don Ángel Luis Mejías "Bienvenida", es un estandarte que desbordó cualquier ánimo de expansión gracias al prestigio de su nombre. Sostiene que la Fiesta es la oportunidad perfecta para consolidar vínculos entrañables, pues en la comunión entre aficionados se origina una realidad donde "los caminos se allanan y las clases sociales desaparecen al igual que cualquiera otra condición diferenciadora en otras situaciones de la vida". 

De esta cordialidad recibida de las buenas gentes venezolanas, Don Juan da fe con gozo, calificándola como un "tesoro y un valor impagable en el seno del natural sentido de Hispanidad".

​Al contrastar su vasta experiencia de 29 años como autoridad en Madrid con la realidad de San Cristóbal, Lamarca ofrece una cátedra de apreciación taurina. Explica que cada plaza es distinta y requiere una mentalización específica, pues "las corridas se diferencian en cada plaza por su público y su toro". 

Si bien la Maestranza de Sevilla se estima como un templo de adoración, la Monumental de Las Ventas se erige como su "alto tribunal, necesaria e imprescindible para la pervivencia de la corrida en su pureza e integridad". Advierte con rigor que, si no existiera el coso de Madrid, la Fiesta habría degenerado en un espectáculo de escasa estimación. No obstante, al mirar hacia San Cristóbal, destaca que el espectáculo se ofrece con sus propias características de identidad tachirense, lo cual no le resta categoría. Al contrario, el ver una corrida en la FISS le produce una "infinita gratitud y admiración hacia las personas y organismos que intervienen en su organización", valorando el esfuerzo heroico de celebrar la feria pese a las circunstancias problemáticas.

​La reseña alcanza su profundidad más emotiva al mencionar a dos personalidades providenciales para la nación. Por un lado, el matador Jesús Enrique Colombo, de cuyo nacimiento, desarrollo y triunfo se siente testigo excepcional para mayor gloria de Venezuela. Por otro, S.E. el Cardenal Baltazar E. Porras Cardozo, a quien describe magistralmente como un excepcional "sobresaliente" de un primer espada de la santidad como lo es el Santo José Gregorio Hernández, de quien recibirá en su día la alternativa para engrosar tan celestial escalafón. 

Don Juan Lamarca López cierra este encuentro con una declaración de principios: su sincera identificación con la nación venezolana y el orgullo de sentirse parte de un movimiento taurino que es símbolo de una Hispanidad compartida. Bajo el respeto y la amistad que inspira el Círculo presidido por Miguel Mejías "Bienvenida", su visita queda como un testimonio de que la fe y la afición no conocen fronteras.

No hay comentarios: