martes, 21 de abril de 2026

El Cronómetro de la Oscuridad: Mérida Sacrificada en Tiempo Real


Por: Germán D’ Jesús Cerrada

​No es un recuerdo de ayer, es el calvario de hoy. Mientras redacto, el sector sigue sumido en una penumbra que ya no solo apaga bombillos, sino que agota la paciencia y la salud de todos. 

El reporte es de una precisión dolorosa: 5 horas y 20 minutos de interrupción.

​La luz se marchó a las 5:00 p. m., justo cuando la ciudad intenta cerrar su jornada, y apenas asomó su rastro a las 10:20 p. m. Pero el alivio fue un espejismo de apenas 9 minutos. Nueve minutos de esperanza técnica antes de que el silencio eléctrico volviera a reinar. 

Seguimos a oscuras, y todavía no llega la medianoche.
​Un costo que nadie asume
A esta hora, la cena se improvisa a tientas y el entretenimiento es el ruido del estrés. No es una exageración: estos apagones prolongados deterioran el sistema nervioso y disparan los niveles de ansiedad. 

Se dañan los equipos, sí, pero lo más grave es el daño humano.

​¿Quién responde por este desgaste?

¿Quién paga el deterioro de nuestra calidad de vida? 

No es un cuento de camino ni una crónica del pasado; es la realidad que estamos padeciendo en este instante los merideños. 

Un sacrificio impuesto que nos mantiene, literalmente, en la más profunda oscuridad.

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