domingo, 19 de abril de 2026

El Ritual del Domingo: Cuando el Periódico era el Vínculo Familiar

Por: Germán D’ Jesús Cerrada

​Hubo un tiempo en la Mérida de ayer donde el domingo no comenzaba con el aroma del café, sino con el crujido de la prensa. 

Era una ley no escrita: el merideño madrugaba para buscar los ejemplares de El Nacional y El Universal. No eran simples hojas de noticias; eran pesados volúmenes cargados de cultura, opinión y aquellas recordadas revistas dominicales que daban color a la mañana.

​Esta gráfica de 1981 es el retrato vivo de esa "lectura obligada". En la sala de la casa, el tiempo se detenía. Vemos a la abuela concentrada en los titulares, a la madre —quien con sus rulos se preparaba para el resto del día— sumergida en las páginas de una revista, y en el centro, la espontaneidad de la infancia.

​Era un ritual de reunión. La prensa se compartía, se comentaba y se repartía por secciones: el cuerpo de política para unos, las páginas sociales para otros y los suplementos para los más pequeños. Las salas de nuestras casas se convertían en verdaderas mesas de análisis ciudadano.

​Hoy, la realidad es muy distinta. Aquellos grandes rotativos han desaparecido o han dejado de llegar a nuestras montañas. 

La lectura compartida en familia ha sido desplazada por la consulta individual y solitaria en las pantallas de los teléfonos móviles. Ya no se escucha el pasar de las páginas ni se siente el olor a tinta fresca que inundaba los hogares cada domingo.

​Esta "Viñeta" de hace casi medio siglo nos queda como el testimonio de una era dorada del periodismo y de la unión familiar. 

Nos recuerda que, aunque el papel desaparezca de nuestras manos, la memoria de aquellos domingos de afecto y tinta permanece intacta en quienes vivimos la Mérida de siempre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Era grato ver a tus padres leer con tanto esmero los editoriales con musica clásica o moderna como abba de fondo, que ambientaba la sala y se convertía en un salón de lectura, uno como niño esperaba los comics para seguir el ejemplo y luego las revistas de farándula como Estampas. Bonitos Recuerdos me evocan el recuerdo de mi viejo adorado.