Por: Germán D' Jesús Cerrada
La capital emeritense amaneció hoy envuelta en un abrazo de neblina y humedad que se extendió durante toda la jornada.
En un contraste absoluto con la luminosidad habitual de la cordillera, el sol desapareció totalmente, cediendo su lugar a un cielo de un gris profundo y una llovizna persistente.
En la Avenida Las Américas, a la altura del Centro Comercial Rodeo Plaza, el paisaje se tornó místico. Los vehículos encendieron sus luces desde temprano y los peatones aceleraron el paso ante el descenso de la temperatura.
Es esa Mérida acogedora y fría, la que nos recuerda nuestra esencia andina y nos invita a la pausa mientras la niebla baja cerro abajo para adueñarse de las calles.
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