Desde hace 13 años, el empresario Carlos Zúñiga ha logrado subir la categoría de la Feria, que añade un importante atractivo a una ciudad tan turística como Gijón. Aunque el Ayuntamiento prohíba que los chiquillos jueguen al toro en la playa...
Fernando Rey, de Torremolinos, hace una faena vistosa al primer jandilla, nobilísimo: liga los muletazos, prolonga demasiado. Agarra la estocada a la segunda: oreja.
En el cuarto, luce todo su repertorio: largas de rodillas, zapopinas,
bernadinas... Lo mejor, cuando le baja la mano, al natural. Le falta
naturalidad. Falla con los aceros.
Ganas de verle más
Hablan los taurinos del rubio francés Clemente, nacido en Burdeos pero afincado en Nimes: por su personalidad estética, se ha querido ver en él nada menos que a un sucesor del gran Pepe Luis.
Lleva solamente un año toreando con caballos. En el segundo, muy flojo,
muestra claridad de ideas, suavidad y buen gusto. El quinto se
inutiliza durante la lidia y deben apuntillarlo. En una tarde de mala suerte, nos deja con ganas de verle más.
Alejandro Marcos, de
La Fuente de San Esteban (Salamanca), luce mayor oficio de lo
esperable, se le ve muy suelto, con capote y muleta. Su toreo es castellano, templado.
El tercero cae, aplastado por el caballo de picar, y es apuntillado. En
el sobrero, logra muletazos lentísimos, de mucho eco. Aunque mata bajo,
corta una oreja y le piden la segunda. En el cuarto se amontona más, sufre enganchones.
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