FRAN DOMÍNGUEZ,
Logroño
"A mí hay otro que me gusta muchísimo, Diego Urdiales, que
también tiene mucho arte. Es un torero que se mide, aunque le ponen en
corridas duras". Lo dijo
Curro el domingo. Lo reiteró
Diego en
la tarde de hoy contradiciendo al maestro: fue con una blanda a la que
le salió un quinto duro...y los cortes de la vida le hicieron ser justo
quien era. Le hicieron ser torero. También
Padilla fue
quien era y, quizá por eso y no por lote de triunfo, consiguió premio
efímero que quedó en la retina de los que, por un día, acudieron a la
despedida en La Ribera.

Fue un toro muy exigente el quinto, con la bravura geniuda de los encastados y ante el que
Diego
anduvo más que firme en un trasteo de poder a poder con muletazos
realmente extraordinarios por el derecho. Fue esa la base de su faena,
en la que había que tenerlos bien puestos para plantarle cara a uno de
Gallardo que pedía constantemente el carnet queel mismo
Urdiales
se ha ganado ante otro tipo de corridas. Pero llegó la maldición del
acero para el riojano, haciendo que el de Arnedo pinchara en tres
ocasiones. Su tierra, cariñosa, lo premió con una merecidísima ovación.
El segundo fue un toro deslucido, pero con el que se pudo lucir
Diego a la verónica. Tras los primeros tercios, cuando el riojano tomó la muleta el de
Fuente Ymbro protestaba siempre a la salida del muletazo, saliendo despistado del mismo, por lo que no pudo enroscar
Urdiales la faena. Dejó una estocada tendida y un descabello antes de ser silenciado.

Muy entregado anduvo
Padilla desde el inicio de la
lidia. Lo recibió con dos largas en el tercio, de rodillas, para
hilvanarle una faena de principio a fin por ambos pitones. Lo llevó a
largo por ambos lados ante un astado con movilidad. Se fue a los medios
para acabar con la vida del de
Ricardo Gallardo de una estocada que le valió la oreja. Completó su tarde ante el sobrero cuarto de
Fuente Ymbro
–fue devuelto el titular-, con el que tiró de oficio y entrega para
abrir la Puerta Grande de La Ribera que le deja un gran sabor de boca a
la afición riojana. Fue un toro encastado con el que dejó varios
detalles en el veroniqueo inicial antes de romperse a torear de muleta
con el mismo. Lo hizo por ambos lados, especialmente dejando grandes
muletazos por el pitón derecho, antes de sacar su propio instinto
taurómaco llevándose de su mano a los tendidos logroñeses. El jerezano
dejó, de nuevo, una entera que le abrió la Puerta Grande.
Una bonita presencia tenía el tercero, que apretó de salida al capote vallisoletano de
Leandro
y del mismo modo actuó en el caballo. No sacó la raza que su presencia
atisbaba en la franela del castellano, que aprovechó las idas y venidas
del toro para cuajar una digna actuación sobre todo por el izquierdo.
Hubo algún natural de encaje antes de la estocada entera. Con una
ovación con saludos premió La Ribera la labor del torero. Al deslucido y
despistado sexto
Leandro le robó algún natural de
calidad al hilo de tablas, pero no quiso el de Fuente Ymbro pelea en
ningún momento de la lidia. Dejó un pinchazo y una media antes del doble
golpe de verduguillo que le valió el silencio.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Logroño. Feria de San Mateo. Más de media entrada.
Seis toros de
Fuente Ymbro, bien presentados y desiguales de juego. Destacó el cuarto.
Juan José Padilla, oreja con fuerte petición de la segunda y oreja.
Diego Urdiales, silencio y ovación con saludos.
Leandro, ovación y silencio tras aviso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario