viernes, 6 de febrero de 2015

Aquellos toros que se criaban en los sótanos del castillo de Drácula

Hace tres décadas se lidió en Valdemorillo una corrida que parecía sacada de una película de terror

Aquellos toros que se criaban en los sótanos del castillo de Drácula
abc
Fotograma de Drácula

«La gayumbada vieja, cornalona, auténticamente terrorífica de Camaligera. Seis toracos pasados, impropios a todos luces de una plaza pórtatil. Imaginamos -no queremos ni siquiera dudar- que la enfermería se encontraba en condiciones óptimas con un cirujano al frente, porque uno tiene confianza de que estas cosas al menos se hagan bien... porque la fría y gris tardecita olía de lejos a quirófano, a batas verdes, a tragedia solanesca».

Aquella espantosa corrida se lidió en el circo romano en que se convirtió Valdemorillo el 8 de febrero de 1982. No solo era disparatado el encierro, también los precios, incluidos los infantiles: cien duros, «una burrada sin la menor lógica», escribía Vicente Zabala en su crónica. 

Y continuaba el cronista de ABC: «Insisto en el dislate de toda esta increíble película de terror, que nada tiene que ver con la pureza de la Fiesta. De acuerdo en el toro con trapío y los pitones intactos, pero el toro de Valdemorillo, el que corresponde a una plaza portátil. El toro de Pamplona o Bilbao, incluso más viejo que el de estas dos plazas de tradición torista, es una solemne burrada...»

Los toreros

En el cartel se anunciaban Raúl Sánchez, «que se pasó de valentía», y Gallito de Zafra, que también se la jugó y triunfó.


La cosa la abrió Joaquín Bernadó. Decía el crítico que «no podía estar bien con dos toros de su contraestilo». Y añadía: «Las broncas que recibió se las hubiera multiplicado yo por mil, pero no por el deslucido resultado de su actuación, sino por torear una corrida que nada le podía dar. ¿Qué buscaba Joaquín en Valdemorillo? ¿Prestigio? ¿Dinero? ¿Gloria? ¿Entretenimiento con dos zambombos que parecían criados en los sótanos del castilllo de Drácula». El maestro los mató «como pudo, mas sigo sin entender los motivos que le llevaron a firmar este contrato».

Hoy, en la segunda de Valdemorillo y tras la novillada que ayer abrió la feria [así fue el festejo], el contrato lo firman Curro Díaz, Eduardo Gallo y Arturo Saldívar, con toros de Pereda y La Dehesilla. Mañana llega el postre: toros de Cebada Gago para Paulita, Manuel Escribano y Víctor Barrio.

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