Una estocada que valió una oreja paseó Dávila Miura en el cuarto ante un encierro interesante de Miura; Escribano paseó otra tras una actuación entregada

EMILIO TRIGO

Eduardo Dávila se reencontró con su afición después de ocho años sin vestirse de torero. Una vuelta muy pensada y meditada que le salió triunfal. Fueron dos toros muy distintos, el primero muy duro y el segundo complicado, sin salir nunca del muletazo. Ante ambos demostró firmeza y nada de dudas. Con leves lluvias arrancaba la reaparición de Eduardo Dávila Miura en la plaza de La Maestranza, cerrando Feria el encierro de Zahariche. No humilló de salida el toro ‘Marchenero’ a Eduardo que no pudo recibirlo con brillantez ni atosigarlo. No siguió humillando en el peto, a pesar de que lo cuidó Dávila. Brindó el toro al público tras un tercio de banderillas protagonizado por el buen hacer de Javier Ambel con dos pares brillantes. Tenía una embestida complicada que durante todo el trasteo de Eduardo llevó a cabo el toro, haciendo por él hasta en dos ocasiones sin llegar a revolcarlo. Hasta en dos ocasiones debió entrar Miuraa matar al toro, pues no caía pronto. Escuchó palmas de Sevilla posteriormente. El cuarto llevaba por nombre ‘Barbareto’, un cárdeno oscuro que recibió Dávila por verónicas limpias antes de que entrara por vez primera al caballo y empujara de forma informal. Dávila Miura le hizo frente a base de tesón y entrega. Mostró un tranco irregular durante toda su lidia, intentando hacerle frente con momentos de gran peligrosidad durante el trasteo. Por la mano derecha se apretó los machos el sevillano, para dejar muletazos sentidos y grandes detalles ante la evidente peligrosidad del animal. También lo intentó por naturales, pero fue imposible ante uno de Lora del Río que tampoco se entregó por el izquierdo. Al perfilarse, dejó un estoconazo que le valió la oreja. Toro que se embrocaba con mejor inicio que final del mutelazo.


Cerraba cartel Iván Fandiño que no tuvo suerte con su lote. Dos ejemplares muy complicados y en Miura. Ante su lote, Iván estuvo firme y tragando paquete sin exteriorizar las malignas intenciones del tercero y sexo. Una pena porque la apuesta fuerte y pasó deslucida por el mal ganado. No le dejó ganar terreno en las verónicas iniciales el tercero a Iván Fandiño. Mostró el toro un gazapeo inicial que acusó en todo momento durante la lidia. Fue suelto durante los dos primeros tercios de la lidia, quizá algo que posteriormente también acusaría. A pesar de la disposición de Fandiño no logró tomar vuelo la faena, tardando además el toro en caer. Fue silenciado el vasco. Le buscó las vueltas Fandiño a un deslucido cierraplaza con el que se estiró de salida a la verónica. Lo lució el vasco en el caballo, dejándolo en dos varas desde lejos para que el toro se arrancara en una bella estampa. Posteriormente, y tras brindar al ganadero Carlos Muñoz, se estrelló con un toro parado, sin posibilidad, y además que prendía sentido poco a poco. Fue a por la espada, y dejó una estocada tras pinchazo de la que tardó en caer.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de La Maestranza. Última de la Feria de Abril. Corrida de toros. Casi lleno.
Seis toros de Miura,bien presentados y desiguales de juego.
Eduardo Dávila Miura, ovación y oreja.
Manuel Escribano, ovación y oreja.
Iván Fandiño, silencio y silencio.
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