martes, 3 de noviembre de 2015

77 TAURINISIMOS años del Country Club Mérida

TODO UN EXITO EL FESTIVAL TAURINO DEL COUNTRY


Erick  Cortez,  Rafael  Orellana  y  Marcos Peña  en el paseíllo  en la  Plaza "César Faraco" de Mérida.
Jesús Araujo “Castoreño”
El Country Club de Mérida es una institución social compuesta por personas emprendedoras que tienen pasión por la fiesta de los toros.  De ahí que su coqueta plaza de toros con sus arcadas y barreras,  palomar musical y funcionales toriles le dan tinte de plaza  grande, más aun cuando lleva el nombre de un epónimo de la fiesta brava merideña como lo fue el insigne maestro Cesar Faraco.
Alí Quintero y Augusto Rodríguez son dos taurinos de mucho peso en este recinto. El primero, caballero de luces del ayer con actuaciones en plazas de los andes y en el Nuevo Circo de Caracas, exitoso empresario cauchero. El segundo triunfal aficionado práctico y ganadero bravo.  Ambos, el pasado 31 de octubre presentaron sobre la arena de tan acogedora plaza un festival taurino con reses de El Trébol, las cuales resultaron miel sin panal,  pues la potabilidad la prontitud y la fijeza de las mismas permitieron ver toreo del bueno en manos de tres figuras de moda en la fiesta.
Erick Cortez
 
Se recreó toreando para sí con mucho gusto y hechuras envidiables.  Encontró con una res seria de mucha importancia a la que toreo con pasmosa quietud y chispas de gracia en su hacer, desplegando el capote cual lienzo sagrado prendado de mensajes y  alegría su labor musicalizada y los presentes agradecidos lo ovacionaron cuando saludaba en su vuelta al ruedo.
Marcos Peña  "El Pino"
Es un torero de unos andares a escrutar, pues se lució con la capa e instrumentó con la  muleta  una labor de preciosismo, donde revoloteaban las musas del oficio al compás de la serenata taurina que le brindaba la banda. Toreó lo justo y paseó la redonda entre ovaciones dejando para el recuerdo las Girondinas sin enmendarse.
Rafael Orellana.
Trae en su hacer un mensaje que hace cavilar a los presentes, pues a sabiendas que su res salió sin romper la toreó con tanta precisión que la fucsia capichuela  acarició la arena con un temple admirable despidiendo esta bienvenida con media verónica digna de un óleo de un pintor taurino como Julián Varona.
Entre el querer y el hacer se halla el temple escondido. Merlinico secreto esquivo como el agua entre las manos que es virtud de contados toreros talento que posee el de Tovar, pues esculpió en este festejo una labor que aquietó palmas y enmudeció gargantas  ya que sus muletazos fueron   plenos de exquisito arte como los de Cortez y El Pino.
Orellana destapò el frasco  de las esencias con mucha justeza pues no se atosigó de tela. Indudablemente  está ungido con el aceite antiguo de los elegidos  y sin llegar a imitar nos recordó a un Silverio y a un Garza, porque tiene claro en su hacer que “si me diferencio… me salgo de la pastosa  abundancia del lote”.  Hizo resoplar cobres y retumbar cueros en su honor.
Aquello de pegar la barbilla al pecho y sacar el mismo maná de lo más hondo de su afición.  Gusta desempolvar suertes como la tafallera con el capote, los de pecho a lo Manzanares y el inteligente momento en que erguido ante la res empezó a torear con la muleta a media altura para darle alivio y confianza.
Augusto Rodríguez 
Sin tener machos se apretó el fajín y también armó una marimorena con capa y muleta.  Su corazón latía con emoción pues el compromiso era grande…en el centro del ruedo alzó el sombrero cordobés y brindo por su hermano en barrera de eternidad. Luego lo depositó en manos de su cuñada Nieves.  Tenía que arrimarse y así lo hizo. Toreó con mucha naturalidad al compás de las notas musicales y este aliento lo hizo sonreír ya que la responsabilidad de torero y ganadero es indescifrable, dando una merecida vuelta al ruedo al clamor  de sus congéneres de club. Sin obviar la destacada actuación en la brega del Licenciado de luces Mauro David Pereira. Y en quites se lucieron los alumnos de las escuelas taurinas Humberto Álvarez de Mérida y la academia taurina Rafael Orellana de Tovar.
 El brindis 
Cada uno de los actuantes con mucho respeto le hizo llegar la prenda del brindis a las manos de la Dra. Nieves Lemus de Rodríguez esposa del Dr. Otto Rodríguez Jáuregui,  incomparable  amigo vertical caballero andino y triunfador  aficionado práctico ya que el festejo era en honor a la memoria de tan insigne aficionado.
En barreras los hermanos Rodríguez Jáuregui atalayados por Beatriz la mayor,  sus hijos,  sobrinos los estelares José Luis y Rafael Augusto, triunfadores a la monta, la siempre reina Benita Araujo colondroña por sangre, la Peña Taurina El Encuentro de Tovar sede de la Fundación Cultural Girón,  el Econ. Oscar Fernández Guillen del programa televisivo Tiempo de Toros, de El Vigía Nelson Grisolía empresario taurino de la FISS que trae puras figuras a San Cristóbal, el maestro  Nerio Ramírez, Rodrigo Rivas Viloria el de la recia voz en la narración, Eduardo Ravell del  FLASH,  Freddy Ramírez “Garapuyo” de la pagina VENEZUELA DE FERIA, Giovanni Cegarra, German D` Jesús Cerrada,  Saúl Uzcategui,  Vitico Ramírez,  Luis Alfonso Segura, el artesano taurino Enrique Torres y su esposa la Dra. Tibisay Peña de Torres, la Prof. Isolina Belandria de Araujo,  William Velásquez  y el cumpleañero Gerardo Hernández y su esposa Janeth, abogados…toda una reunión de tinterillos y jurisconsultos con pasión taurina.
Se aprovechó el momento para entregarle a la Prof. Rosita Vergara el oficio  de la Fundación Cultural Girón  Tovar donde se les participa  la designación como miembros del ente a un grupo de aficionado cabales quienes manejaran esta institución en tan taurina ciudad de los andes Venezolanos. Epilogando con un aliento  grande a Leonardo Salas por el triunfo de su hijo José Antonio en Tejerías, donde corto dos orejas alegría que comparten sus tíos Rafael y Daniel recordándoles que el próximo 29 de noviembre estarán vis a vis en Valencia Jesús Enrique Colombo y Manolito Vanegas,   allá   estaremos… ¡va por Uds…  Castoreño en mano!

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