sábado, 29 de diciembre de 2018

Oreja para De Justo en nuevo petardo caleño

El extremeño demuestra con su elegante capacidad lidiadora porqué ha sido la revelación del año

La corrida de Guachicono no levanta el bajo perfil ganadero del primer tramo de la feria

El torero español Ginés Marín realiza un pase a "Buen Mozo", de la ganadería Guachicono durante la segunda corrida del abono de la 61 Feria de Cali, en Cali (Colombia). EFE

    • GONZALO I. BIENVENIDA
    • Cali (Colombia)

La resaca de pesadumbre por los nueve toros de hastío del día anterior acabaron con la ilusión de los aficionados. Se palpaba en el ambiente... en comparación al día anterior era empobrecido. Cali es una ciudad alegre como sus habitantes. La plaza es seria en cuanto a su planteamiento: capacidad de monumental, toro de primera, carteles tradicionalmente de tronío. Lucha ahora por el cambio sin perder la esencia, por recuperar su época de mayor esplendor pero para ello tiene que funcionar el protagonista de la fiesta: el toro.

El estado de la cabaña brava americana es muy preocupante. ¡Qué difícil que embistan en América las corridas! Emilio de Justo le arrancó la oreja al toro de su presentación en Cali. En el túnel que atravesó su trayectoria, en Colombia encontró el refugio para seguir sintiéndose torero. En los pueblecitos que celebran toros con su amigo Guerrita Chico (al que brindó el toro). La de ayer fue su primera corrida en una plaza de primera categoría en Colombia. Su labor fue paciente. El toro de Guachicono parecía lastimado de los cuartos traseros. Amagado y tardo. Poco a poco fue extrayendo lo mejor del animal. La estocada fue rotunda y la oreja de ley. De Justo saborea la miel tras la carrera de obstáculos que ha sido su vida torera. El quinto embistió a oleadas, con genio. Porfío en demasía y mató muy mal. Muy torero había resultado el inicio así como los pases de pecho con los que firmó las series más meritorias. Con la espada lo emborronó todo (saludos tras aviso). 

También se presentaba en esta plaza Ginés Marín. La cornada de espejo ya honra su mejilla derecha. Aquel navajazo de Otoño en la tarde que De Justo abrió la Puerta Grande. La corrida de Guachicono estaba bien presentada, el cuarto de plaza que la presenció se identificó con la forma de torear de Marín. A su primer toro, con sus velas cornivueltas, lo recibió con sedosa parsimonia. Pronto echó el freno de mano si dar demasiada opción. Marín se metió entre los pitones para provocar las arrancadas. Logró momentos de intensidad a base de ligazón. El toro muy deslucido, Ginés queriendo mucho. Si no llega a atascarse con los aceros podría haber cortado una oreja. En el sexto acortó distancias demasiado pronto.Y el toro no duró nada. Antes había dejado un sentido inicio de faena genuflexo, lleno de ritmo y estética que se sumaron al dominio. Con los aceros no lo vio (palmas y silencio).

Completó el cartel Ramsés. Un torero colombiano con personalidad. Muy vertical en su planteamiento. Clásico en sus formas. De espigada y alta planta. El primero tuvo genio y se movió sin clase mientras que el cuarto fue el mejor del festejo. Hubo momentos de acople, se lo ciñó en varias ocasiones. Se presentía la oreja pero la espada no funcionó (silencio y palmas).

Otra tarde pesada en la que la terna poco pudo hacer con una corrida sin fondo alguno.

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