Germán D' Jesús Cerrada
En el mundo del toro existen personajes que trascienden el palco o el despacho de empresario para convertirse en parte esencial de la liturgia del sentimiento. Orlando Faroh es, sin duda, uno de ellos.
Orlando Faroh compartiendo el éxito de la jornada junto al ganadero Edgar Varela Bravo y el empresario Juan José Guerrero.
Empresario de solera y aficionado de los que ya quedan pocos, ha demostrado que por más éxito que se tenga en los negocios, en la Fiesta de los Toros no hay límites para contagiar alegría.
Su simpatía es especial y su sola presencia en las ferias venezolanas se ha convertido en un sinónimo de júbilo y cercanía.
Como directivo de la empresa Fiesta Brava, Faroh comparte la responsabilidad de organizar las grandes ferias del país junto a sus compañeros, el presidente Juan José Guerrero, el gerente José Luis Quirós y Hugo Quintero.
Tras el reciente éxito alcanzado en la Feria de San Sebastián en San Cristóbal, donde se le vio abrazando a amigos y aficionados en el coso de Pueblo Nuevo, el equipo ya se prepara para instalarse en Mérida. Allí, del 14 al 16 de febrero, asumirán el compromiso de llevar adelante tres corridas extraordinarias en la emblemática Plaza de Toros Román Eduardo Sandia durante la Feria del Sol.
La vida de Faroh es un constante viaje movido por sus afectos: divide su tiempo entre sus empresas en Caracas, sus queridos nietos en Miami y su pasión innegociable en España.
Su entrega es total; el año pasado asistió a 84 corridas de toros, disfrutando con la misma intensidad en el templo de Las Ventas que en la plaza del pueblo más humilde de la geografía española.
Es un hombre de albero que ha toreado vaquillas en festivales y que, despojado de cualquier etiqueta de grandeza, ha cargado a hombros por la Puerta Grande a figuras de la talla de Emilio de Justo.
Orlando Faroh es, en definitiva, el hombre sonriente que no distingue rangos y que entiende que el toreo es, por encima de todo, un acto de humanidad y amistad.
Para Faharo, no importa el rango: su sonrisa y su abrazo son los mismos para la gran figura que para el aficionado más humilde en el tendido.
1 comentario:
Lo certifico; humildad, entrega y grandeza con el prójimo, sin ningún halo de se distinción, lo cual lo hace de una personalidad sine cuando. Eso sí, me quedaría muy corto, si escribo de su inigualable pasión por la Fiesta Brava. Salud Matador y Olé.!
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