Germán D' Jesús Cerrada
La Fiesta Brava es alegría, pasión y ¡olé!, y bajo ese espíritu de vitalidad, todos los que formamos la familia taurina nos unimos hoy en un solo sentimiento de aliento para el Presbítero Renato Cortez.
Nuestro querido sacerdote, militar y aficionado de solera, se encuentra actualmente recuperándose de un percance de salud en la Ciudad de la Cordialidad.
Renato, un hombre que vive la fiesta con intensidad, comenzó el año disfrutando de la Feria de Manizales. Lamentablemente, el destino le impidió estar presente en el callejón de la Monumental "Hugo Domingo Molina" durante la pasada Feria de San Sebastián, y tampoco podrá acompañarnos en el Carnaval Taurino de América que se inicia mañana mismo.
Sazón, Solera y Afición
Pero Renato no solo es un referente en los tendidos; es también el alma de las reuniones entre amigos. Conocido por ser un cocinero excepcional, sus exquisitas paellas y parrillas son ya una tradición dentro del ambiente taurino. En cada feria, más que un invitado, es el protagonista de esos encuentros donde se comparte la mesa y la pasión por el toro, haciendo de la gastronomía otro arte para celebrar la vida.
Una ausencia que se siente en el tendido, sabemos que su corazón estará presente en cada paseíllo. Su amor por las plazas de San Cristóbal, Tovar y Mérida es harto conocido, y su ausencia en este ciclo merideño se sentirá profundamente entre sus amigos, quienes extrañaremos su compañía y su buen sazón.
Desde las páginas de Notiferias, enviamos un mensaje de fuerza y optimismo. Renato se recupera poco a poco, con la fe y la disciplina que lo caracterizan, preparándose para su mejor reaparición.
“Padre Renato, que el eco de los olés que mañana sonarán en la Plaza Román Eduardo Sandia le den fuerzas para volver pronto a los ruedos y a los fogones, para seguir disfrutando de la fiesta brava como a usted le gusta”.
¡Pronta recuperación, amigo y gran aficionado!
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