martes, 24 de febrero de 2026

El Heredero de una Pasión: Hugo José y el Futuro de Rancho Grande

El gesto de Marco Pérez con Hugo José, premiando la pasión del joven heredero de la dinastía Molina tras el histórico indulto.

Por Germán D' Jesús Cerrada
​La Fiesta Brava en Venezuela tiene nombres que son cimientos, y el de Hugo Domingo Molina Colmenares es, sin duda, la piedra angular de la Feria Internacional de San Sebastián y de la ganadería nacional. 


Hoy, ese legado no solo se mantiene, sino que florece en las manos de dos generaciones: su hijo Hugo Alberto y su nieto Hugo José Molina. 

Hugo Alberto y Hugo José Molina: dos generaciones unidas por el clamor del pañuelo blanco, solicitando el histórico indulto de "Despechado" en la Monumental de Mérida.

Enclavada en los páramos de Las Porqueras, La Grita, la gloriosa ganadería de Rancho Grande es el escenario donde Hugo José ha forjado su destino; desde niño, su primer juguete no fue otro que una muleta, bajo la mirada cómplice de su abuelo Hugo Domingo, quien le transmitió los secretos del campo bravo.


​Aquel niño que acompañaba al "padre de la Fiesta Brava" en el callejón de los cosos de San Cristóbal y Mérida, es hoy un joven inquieto que lleva en la sangre los genes de la casta y la entrega. 

La presidencia concede el indulto con el pañuelo naranja, premiando las virtudes del toro de Rancho Grande y la entrega del público.

Hugo José es un fino lidiador que desde muy temprana edad se ha enfrentado a los becerros y vaquillas de Rancho Grande y El Prado, recibiendo siempre los aplausos de la afición por su destreza. 

La tauromaquia es la esencia misma de la familia Molina, y esa pasión se hizo presente con fuerza en la primera corrida del Carnaval Taurino de América, en la Monumental Román Eduardo Sandia.

Marco Pérez cuaja una magistral lidia con "Despechado" de Rancho Grande, el toro que a la postre recibiría el perdón por su gran bravura.

​Allí vimos a Hugo José, pañuelo blanco en mano, pidiendo con fervor el indulto de "Despechado" junto a su tío Hugo Alberto.

No dejaron de agitar el lienzo, acompañados por miles de aficionados emocionados, hasta que la presidencia asomó el pañuelo color naranja del indulto, premiando la bravura del astado tras la magistral lidia del joven español Marco Pérez. 

 "Despechado", el imponente ejemplar de Rancho Grande que se consagró como el toro de la feria tras mostrar su casta y nobleza en la Monumental Román Eduardo Sandia.

El gesto del torero, al invitar a Hugo José a dar la vuelta al ruedo con las orejas simbólicas, fue el reconocimiento público a quien representa el relevo generacional de nuestra cabaña brava.

​Tras las curas iniciales en los corrales de la plaza de Mérida, "Despechado" ya descansa en un potrero acondicionado en Las Porqueras.

Bajo la estricta supervisión veterinaria, pasará unos cuatro meses en recuperación antes de volver a los potreros de Rubio.

Marco Pérez despide con respeto a "Despechado", mientras el noble astado regresa a los corrales para emprender su camino de vuelta al campo como semental.

Allí lo esperan las vacas que permitirán que su bravura y su clase sigan multiplicándose, asegurando que el sueño que inició Hugo Domingo Molina siga más vivo que nunca en manos de la familia Molina, con la mirada puesta en su nieto Hugo José.

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