jueves, 26 de febrero de 2026

Gustavo Dudamel recibe un millón de dólares del trompetista Herb Alpert: “Podemos cambiar el mundo, pero pasa por la educación a los jóvenes”

AlbertoNews
Por María Porcel / El País

El veterano trompetista y filántropo estadounidense Herb Alpert, de 90 años, ha lanzado un nuevo reconocimiento llamado “Herb Alpert Honor”, un premio honorífico dotado con 1 millón de dólares destinado a destacar contribuciones significativas al cambio social a través del arte y la cultura. La primera persona elegida para recibir este premio es el director venezolano Gustavo Dudamel y la Fundación Dudamel, organización que él codirige junto con su esposa, la actriz María Valverde, y que impulsa programas de educación musical y artística para niños y jóvenes.

La filosofía compartida
Aunque Alpert y Dudamel vienen de generaciones y orígenes distintos —Alpert nacido en Los Ángeles y Dudamel en Barquisimeto, Venezuela— lo que más los une es una profunda pasión por la música y su potencial transformador en la vida de los jóvenes. 

Ambos enfatizan que la música no debe limitarse a formar virtuosos o tecnicismos. Para ellos, su valor esencial está en despertar emociones, creatividad y pensamiento crítico en las nuevas generaciones, cualidades que consideran fundamentales para construir sociedades más justas, empáticas y reflexivas.

Conversación entre dos generaciones

La entrega del premio se realizó en un ambiente íntimo en la oficina de Dudamel, en el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, donde se percibe una conexión personal y musical entre los dos artistas. Alpert explicó que ha seguido el trabajo de Dudamel y lo considera “el candidato perfecto” por su capacidad de inspirar a los jóvenes. Dudamel, por su parte, siente una enorme gratitud no solo por el aporte económico, sino también por el valor simbólico y espiritual que representa recibir un reconocimiento de alguien a quien ha escuchado desde su infancia a través de la música.

Destino del premio

Los fondos del premio se destinarán a financiar y ampliar los programas educativos de la Fundación Dudamel, especialmente aquellos proyectos de inmersión musical destinados a niños y jóvenes, que suelen ser complejos y costosos. Dudamel subraya que esta distinción lo reconecta con sus raíces —incluido el legado de su mentor José Antonio Abreu y el impacto del programa educativo venezolano El Sistema— y refuerza su compromiso con la educación cultural como un derecho para todos.

Más allá de la música

Tanto Dudamel como Alpert coinciden en que la música y las artes pueden ser herramientas sociales y educativaspoderosas que ayudan a “hacer mejores personas”, fomentando empatía, colaboración y diálogo en un mundo polarizado. Para Alpert, la música une a personas de diferentes ideologías y estilos de vida, y es un medio para aprender a pensar por uno mismo en vez de seguir a la multitud. Dudamel, por su parte, reflexiona sobre la necesidad de equilibrar la educación técnica con la contemplación, la belleza y la cultura, argumentos que plantean la educación artística como motor para transformar sociedades.

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