domingo, 22 de marzo de 2026

Manuel de la Fuente: El cincel de Cádiz que talló el alma de Mérida

El maestro Manuel de la Fuente evalúa el volumen inicial de la masa antes de comenzar el detallado minucioso de sus "Multitudes" en el yeso.

Texto y Fotos: Lic. Germán D' Jesús Cerrada. 
CNP 3.688

​Nacido bajo el sol de Cádiz en 1932 y formado en la rigurosidad de la Escuela de Santa Isabel de Hungría en Sevilla, Manuel de la Fuente Muñoz emprendió en 1958 un viaje transatlántico que cambiaría para siempre la fisonomía urbana y espiritual de Venezuela. 

Su llegada a Mérida no fue un simple cambio de residencia, sino un acto de refundación artística; allí, el escultor español se transmutó en un pilar de la Universidad de los Andes (ULA), fusionando la técnica académica europea con la fuerza telúrica del paisaje americano. 

Manuel de la Fuente, español de nacimiento y merideño de adopción, en la intimidad de su taller, dando forma al bronce y al mármol que hoy adornan las plazas y cumbres de Venezuela.

Desde sus primeras tallas en madera para la Catedral de Mérida hasta la consolidación de su Sillón Nº 1 en Arte de la Academia de Mérida, su vida fue un diálogo constante entre la materia y el espacio.

​Su obra transitó por una evolución intelectual profunda, partiendo de la figuración clásica y la imaginería religiosa para adentrarse en las geometrías del cubismo y, finalmente, alcanzar su expresión más personal y desgarradora: la serie de las "Multitudes". 

El maestro en la plenitud de su labor creativa en La Culata, proyectando desde Mérida las obras que alcanzarían dimensión universal.

En estas piezas, De la Fuente capturó la angustia del hombre contemporáneo, esa masa anónima que se debate entre el consumo, la tecnología y la pérdida de la identidad. 

Sin embargo, su genio alcanzó su máxima expresión en la Mérida de sus amores, una ciudad que hoy está regada por su talento en plazas, parques, bulevares, avenidas y su universidad que lo vio crecer como escultor.

Fase inicial de una obra monumental donde el escultor define el trazado y la disposición de sus figuras sobre la base de arcilla.

​La geografía merideña resguarda hitos como la "Escalada de la Libertad" (El Paso de los Andes), conformada por 52 personajes de bronce e inaugurada en 1984 en la cima de la montaña entre Apartaderos y Mucubají a 3.558 metros de altura, y la estatua de Francisco de Miranda en el Pico Espejo, desafiando los elementos a más de 4.500 metros. 

Su currículo es un testimonio de excelencia universal: fue seleccionado por la UNESCO en 1982 para diseñar la medalla conmemorativa del Premio Simón Bolívar, representó a Venezuela en la XVIII Bienal de São Paulo y sus piezas de Bolívar fueron entregadas a reyes y presidentes del mundo, así como al Papa Juan Pablo II. 

Un momento donde De la Fuente contempla con mirada crítica y profunda una de sus piezas de la serie "Multitudes".

​A nivel nacional, dejó huellas imborrables como el cenotafio monumental de Andrés Bello en el Panteón Nacional de Caracas y la colosal Virgen de la Paz en Trujillo, la escultura mariana más alta de América inaugurada en 1983. 

Además de su labor como Director de Cultura de la Gobernación de Mérida y del Instituto Municipal de Cultura, su prestigio lo llevó a ser nombrado Profesor Honorario de la Facultad de Arquitectura de la ULA y Académico Correspondiente en su natal Sevilla. 

El rostro del genio que transformó el bronce en historia y la bruma merideña en su hogar eterno.

​Pese a esta magnitud, Mérida enfrenta hoy la triste realidad de ver parte de este legado comprometido; la estatua ecuestre del fundador Juan Rodríguez Suárez, que durante años dio la bienvenida a la ciudad en la Avenida Andrés Bello, fue retirada para dar paso a obras civiles y se encuentra actualmente en un depósito de Tromerca.

​Lamentablemente, en la ciudad de Mérida varias de sus obras han sido robadas, como la mayoría de los bustos en el parque de los escritores merideños, mientras otras permanecen resguardadas a la espera de ser reubicadas en sitios seguros. En pocas palabras, su obra ya no está completa en la ciudad que lo acogió y que él tomó como suya; ese mismo suelo donde creció profesionalmente y donde formó a su querida familia.

El maestro contemplando con mirada analítica una de sus obras en yeso antes de la definición final.

​A dieciséis años de su partida física, el legado de Manuel de la Fuente permanece vibrante. Su historia es la de un creador que encontró en la bruma de los Andes el barro perfecto para moldear su inmortalidad. 

Manuel de la Fuente cerró así el círculo de una vida universal, consolidándose como un artista de múltiples facetas cuya obra trasciende fronteras y temáticas. 

Manuel de la Fuente dando forma y textura a una pieza, revelando la destreza necesaria para transformar la materia inerte.

Su genio no se detuvo en el clamor de sus multitudes ni en la nobleza solitaria del toro; su cincel exploró con la misma maestría la solemnidad de los héroes patrios, la devoción de la fe cristiana y la complejidad del urbanismo moderno.

​Hoy, sus esculturas embellecen incalculables espacios en toda Venezuela y en diversas latitudes del mundo, desde museos europeos hasta las cumbres más altas de los Andes, dejando una huella estética que es ya patrimonio de la humanidad. Su nombre queda sellado para siempre en el bronce, en el alma de Mérida y en cada rincón del planeta donde su arte sigue hablando del hombre y su destino.

El maestro contemplando el boceto de la estatua de Juan Rodríguez Suárez, obra que actualmente aguarda su restitución al espacio público (1980).

​Testimonio gráfico Crónica de un encuentro en El Valle.
​Autoría, revelado y digitalización: Germán D' Jesús Cerrada

​Este registro fotográfico, capturado aproximadamente en 1976, es el resultado de un minucioso proceso documental. 

Las imágenes fueron tomadas en el taller del maestro ubicado en el sector de El Valle, Mérida, reveladas y copiadas originalmente por Germán D' Jesús Cerrada en su laboratorio fotográfico, y digitalizadas recientemente desde sus negativos originales para preservar la memoria del escultor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente reseña de un admirado profesor de los alumnos la facultad de Arquitectura de la ULA

Anónimo dijo...

Manuel de la Fuente fue un artista por los cuatro costados; fue además, un gran aficionado a la fiesta de los toros, a la que le dejó también un legado escultórico importante; sobretodo en España y Francia donde dejó dos obras escultóricas muy importantes. Esto es un merecido homenaje de Germán para ese gran artista. P. Duque