lunes, 6 de abril de 2026

¡Colisión mortal!: La noche que el Esso Maracaibo despedazó el puente sobre el lago

Por German D' Jesús Cerrada 

​La noche del 6 de abril de 1964 quedó marcada en la memoria colectiva de Venezuela como el momento en que la modernidad y el infortunio colisionaron en aguas del Coquivacoa. 

A escasos 18 meses de haber sido inaugurado por el presidente Rómulo Betancourt como una joya de la ingeniería mundial, el Puente General Rafael Urdaneta sufrió una herida profunda cuando el tanquero “Esso Maracaibo”, de la Creole Petroleum Corporation, impactó los pilares 31 y 32. El gigante de concreto, diseñado por el italiano Ricardo Morandi y proyectado como la obra más ambiciosa de Latinoamérica después del Canal de Panamá, vio cómo 256 metros de su estructura se desplomaban tras el choque provocado por una falla eléctrica total en el buque.


Eran las 11:58 de la noche cuando el silencio de la navegación rutinaria hacia Arub romp.

El generador número dos del tanquero se fundió, dejando a la nave de 198 metros de largo a oscuras y sin gobierno. Pese a las maniobras desesperadas del capitán vasco Avelino González Zulaika para fondear la nave, la inercia de las 47 mil toneladas de peso muerto lanzó la proa contra las bases del puente. 

El estruendo de 1.800 toneladas de hierro y concreto cayendo al vacío precedió a una escena dantesca: siete vehículos se precipitaron al abismo, cobrando la vida de ocho personas, mientras los 35 tripulantes del barco observaban con horror cómo los escombros aplastaban la proa y el crudo comenzaba a derramarse en el lago.

​Hoy, a más de seis décadas de aquel evento, se recuerda la magnitud de una tragedia que paralizó al país. La reparación de la estructura, que se extendió por ocho meses y fue costeada por la compañía petrolera, devolvió la conectividad a la región, pero la historia del "puente sobre el lago" quedó para siempre ligada a esa medianoche de espanto.

La pericia de los marineros que lanzaron bengalas en medio del caos y el esfuerzo de los equipos de rescate en los días subsiguientes forman parte de este capítulo imborrable de la ingeniería y el drama humano en el Zulia.

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