A la edad de 95 años, se apagó en su tierra natal la vida de Don Sergio Mattarolo Bedin, reconocido empresario de la construcción que dejó una huella imborrable en el desarrollo arquitectónico y científico de Venezuela. Nacido en 1931 en Trevignano, región del Veneto, Mattarolo Bedin emigró a Venezuela, país al que dedicó más de seis décadas de labor profesional, estableciendo un vínculo entrañable con la ciudad de Mérida, donde residió durante gran parte de su vida y formó parte esencial de su comunidad. Su trayectoria empresarial estuvo marcada por la ejecución de proyectos de alta envergadura y complejidad técnica, entre los que destacan la construcción del Observatorio Astronómico Nacional de Llano del Hato, pieza fundamental para la ciencia en los Andes venezolanos, y la edificación de la Comandancia General del Ejército, obras que le valieron el respeto unánime del gremio y de la sociedad merideña.
En el ámbito personal, Don Sergio estuvo profundamente ligado a la familia Grespan, siendo cuñado de los hermanos Grespan y esposo de Doña Maria Grespan, ya fallecida. Sus allegados lo describen como un hombre de valores firmes y bondad ejemplar, virtudes que legó a sus hijas Monica y Manuela, a sus hijos políticos Daniel y Carlos, y a su numerosa descendencia de nietos y bisnietos. Tras una vida de trabajo incansable en Venezuela, hace nueve años retornó a su Italia natal para establecerse en la provincia de Treviso, donde transcurrieron sus últimos años rodeado del afecto de sus seres queridos.
Los actos fúnebres en su memoria se llevaron a cabo este sábado 11 de abril en la Iglesia Parroquial de Signoressa, en un evento marcado por la solemnidad y el respeto a sus raíces. Un momento de especial emotividad ocurrió durante el homenaje rendido por los Alpini, el cuerpo de infantería de montaña del cual Don Sergio era veterano. Bajo el cielo de su Veneto natal, los miembros de esta hermandad militar escoltaron el féretro adornado con rosas blancas y la bandera tricolor italiana.
En cumplimiento de sus tradiciones, se realizó el último llamado al compañero, utilizando la emblemática frase "andato avanti" (ido adelante), que simboliza para los Alpini que la vida no termina, sino que se precede a los demás en el camino. Al son de las notas del "Silenzio" interpretadas por una trompeta, los presentes mantuvieron un riguroso saludo militar en honor a su servicio y trayectoria. La comunidad italo-venezolana, junto a sus amigos en la ciudad de Mérida, expresan sus más sentidas palabras de condolencia a su hija Manuela Mattarolo de Castillo, a su yerno Carlos Castillo y a toda la familia Mattarolo ante tan sensible pérdida. Paz a su alma.
Germán D' Jesús Cerrada
Director de Notiferias


2 comentarios:
Te recordaremos siempre con mucho cariño tío
RIP
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