Por Germán D' Jesús Cerrada
La historia musical de nuestra ciudad en las décadas de los 70 y 80 tiene un nombre propio que hoy evocamos con profunda nostalgia y respeto. Jhonny Quintero Alcántara no fue solo un profesional de las ciencias económicas; fue, ante todo, la voz, el temple y la elegancia que dio identidad a la Mérida Swing Boys.
Esta agrupación, bajo la dirección y la "trompeta de oro" del inolvidable Maestro Luis Contreras, se convirtió en el sello distintivo y la anfitriona indiscutible de nuestra tierra.
En aquellos años de esplendor feriado, la Mérida Swing Boys era el alma de los bailes. Su presencia era obligada en los escenarios más emblemáticos, donde los merideños se deleitaban noche tras noche: desde la mítica "La Caseta de Feria" hasta las galas sofisticadas del Hotel Prado Río y el ambiente festivo del Mérida Turismo.
En esos recintos, Jhonny y la orquesta alternaban de igual a igual con gigantes como la Billo’s Caracas Boys, Los Melódicos o el Súper Combo Los Tropicales.
Como presentador y vocalista, poseía el carisma para dominar la escena, ya fuera conduciendo la gala o interpretando con pasión desde el pasodoble "Copla Flamenca" hasta el vallenato "Fonseca".
Detrás del artista estaba el hombre de formación académica: Licenciado en Administración jubilado de nuestra Universidad de los Andes (ULA) y expresidente del Colegio de Contadores Públicos.
Jhonny representaba a esa generación brillante de merideños que supieron combinar el rigor profesional con la pasión por el arte.
Imposible olvidar sus anécdotas de juventud y la complicidad de aquellos amigos entrañables que se convertían en "utileros" por una noche para no perderse el baile.
Personajes como Emiro Zerpa (Veneno), Luis López (El Gordo), Augusto Rojas (El Abuelo) y Gustavo Febres Arria (Churupo), quienes cargando instrumentos pesados como una tuba en las costillas, lograban colearse en la caseta para disfrutar de la fiesta desde adentro; historias de una Mérida pícara y alegre que Jhonny siempre atesoró.
Su camino lo llevó finalmente a Santiago de Chile, donde en la distancia cambió el micrófono por la pluma, cultivando la poesía. Desde allí, mantenía ese vínculo inquebrantable con sus compañeros de filas que también hacen vida en el exterior: como el Ingeniero Guillermo “Memo” Maldonado en Estados Unidos, o el Contador Enrique Sánchez en Bogotá.
Jhonny se une ahora al recuerdo eterno de una orquesta cuyos integrantes, incluso aquellos "atrileros" y compañeros de aventuras, demostraron que el talento musical y la amistad iban de la mano con el éxito profesional.
Con la partida de Jhonny en tierras chilenas, la Mérida Swing Boys pierde a su anfitrión estrella, pero su eco permanece indeleble. Aunque la orquesta desapareció de los escenarios hace años y el Maestro Luis Contreras partió antes, su legado musical sigue vivo en cada rincón de Mérida donde alguna vez se escuchó su voz.
Jhonny Quintero Alcántara se marcha dejando el recuerdo de una época dorada donde la música era un lazo de hermandad y la elegancia una forma de vida.
Paz a su alma.
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