Por: Germán D’ Jesús Cerrada
Bajo el cielo encapotado que caracteriza las tardes emeritenses, la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción se impone en esta gráfica de 1972 como el monumento más emblemático del ser merideño.
La fotografía captura la estructura en su plenitud, años antes de ser declarada Patrimonio Nacional, mostrando la sobriedad neorrenacentista que Manuel Mujica Millán proyectó para darle a la ciudad un templo a la altura de su historia.
A la izquierda de la imagen, se abre paso la Calle 22, bautizada por el sentimiento popular como la "Calle de la Igualdad". Este nombre, cargado de una filosofía tan cruda como poética, nace por ser la ruta obligada de los cortejos fúnebres que iban hacia el Cementerio de El Espejo.
Es la calle donde, bajo la mirada de las torres de la Catedral, todos los hombres se vuelven iguales al transitar hacia su última morada.
Si bien en 1972 la circulación de vehículos antiguos marcaba el ritmo frente a la Plaza Bolívar, el tiempo ha traído cambios que invitan a la contemplación.
Hoy, el tramo de la Calle 22 entre las avenidas 2 Lora y 5 Zerpa se ha convertido en un bulevar peatonal, transformando lo que fue un camino de tránsito en un remanso para el caminante.
Esta "Viñeta" nos recuerda que la Catedral no es solo una joya arquitectónica de vitrales preciosos y objetos de valor incalculable; es, sobre todo, el punto de partida y de despedida en la memoria colectiva de Mérida.
Un edificio que, desde que Fray Juan Ramos de Lora lo elevó a sede catedralicia, sigue custodiando el paso de los vivos y el descanso de quienes recorren, por última vez, su calle de la igualdad.
1 comentario:
Cuantas veces de estudiante de Arquitectura , me senté en la Plaza a plasmar en un papel la imagen de la Catedral, formaba parte de mi formación en la cátedra de Expresión Gráfica.
Publicar un comentario