domingo, 26 de abril de 2026

MIGUEL ÁNGEL BOSCH: patrimonio musical venezolano


-EPICENTRO-
JESÚS ANTUÁREZ
*Sociólogo/ periodista/ biógrafo de gente buena.

A Miguel Ángel le correspondió la honrosa tarea de sustituir a Hernán Gamboa en Serenata Guayanesa, y lo hizo con tanto denuedo que durante los primeros conciertos no se equivocó, ni en los arreglos vocales, ni en los solos, algo que como músico habla muy bien de sus virtudes.

Han transcurrido 42 años desde aquello. Cuenta que Iván lo ubicó tocando y cantando en un restaurant por Plaza Venezuela y lo invitó a formar parte de Serenata Guayanesa luego que Hernán anunciará su retiro. Literalmente “no aguantó 3 pedidas” porque al tercer llamado les dijo que sí.

Eso fue aproximadamente en febrero de 1984. Recibió un repertorio de 19 canciones, se fajó con todas ellas  y en 4 meses ya estaba dando el primer concierto. Ese año grabó dos “elepé” incluyendo el disco “Viene la Parranda” para el cual invitaron a Gualberto Ibarreto. “El público me recibió con mucha amabilidad – comenta agradecido - eso fue muy hermoso porque Hernán es una referencia musical ante el cual hay que quitarse el sombrero”. Dicho en otras palabras, entró por la puerta grande… el resto es historia de Venezuela. 

Miguel Ángel Bosch Cárdenas, aunque nació en Caracas, el 23 de abril de 1953, se considera “andino de pura cepa”. Acaba de cumplir 73 años y esta crónica es mi regalo. Su padre, Fernando José Bosch Cabruja está emparentado con el famoso dramaturgo José Ignacio Cabrujas. Hay quienes aseguran que la telenovela “La Señora de Cárdenas” interpretada por Doris Wells tiene algo que ver con Agripina Cárdenas, su mamá. “Yo se lo pregunté dos veces a José Ignacio – dice Miguel Ángel - pero no dijo nada”.


Me concede esta entrevista vía telefónica desde su casa en Caracas en la víspera de su cumpleaños. Se muestra amable y a pesar de que se me fue la luz como sello indeleble de que estamos en Venezuela, pude cumplir el objetivo, empeñado como estoy en escribir semblanzas de gente valiosa como Miguel Ángel quien con su talento ha contribuido a hacer más grata nuestras vidas sobre el planeta. 

Sus habilidades musicales las desarrolló desde los 6 años cuando vio a su papá tocando guitarra. Su familia lo estimuló comprándole instrumentos cada vez mejores. Recuerda que su primer cuatro se lo regaló su abuela. Un instrumento ordinario y con clavijas de madera que costó 20 bolívares en el mercado de San Cristóbal. “Aquel cuatro, muy malo por cierto, lo bajaron con una puya de donde estaba colgado y mi abuela me advirtió que era mejor que aprendiera a tocarlo porque ella no pensaba perder sus 4 fuertes”.

Del Táchira, donde vivió su niñez, se fue a estudiar a la Universidad de los Andes. En 1980 se gradúa de médico. En ese interín formó parte de las actividades culturales de la ULA. 

Fue profesor de música en la Escuela de Enfermería, miembro de la Cantoría de Mérida y del Orfeón Universitario y fundador del “Cuarteto Pueblo” junto a Ricardo Navas, Beatriz de Medina y Gilberto Medina.

En 1984 cuando decide “alistarse” con Serenata Guayanesa estaba realizando el segundo año de su especialización en el Hospital Elías Toro. La propuesta lo tomó por sorpresa porque su proyecto era irse por el camino de la gastroenterología pediátrica. Ya había pasado por el Hospital Pérez Carreño. Los próximos 4 años quiso alternar sus funciones de médico y músico laborando en los hospitales de Guarenas y Lídice más su consulta privada en las tardes. “Pasé 4 años intentando hacer las dos cosas, pero ambas exigen demasiado - expresa haciendo un inventario - es una vida muy compleja porque debes acostarte muy tarde y levantarte bien temprano. Finalmente, en 1988, dejé la medicina para poder dedicarle 100% de mi vida al canto”.

Con “los muchachos” de Serenata ha recorrido varias veces todos los rincones del país, así como muchas ciudades del mundo cantando ritmos de todas partes. Le pregunto por 5 de sus canciones preferidas y con esa camisa de fuerza en su conciencia nombra “Nostalgia Andina” de César Prato, “Viajera del Río” de Manuel Yánez, el aguinaldo “Corre Caballito”, “Vente con el Alba”, “Golpe Estribillo” y “Calipso del Callao, una pieza automática más allá de cualquier ranking que bien pudiera ser nuestro himno nacional. 

Miguel Ángel cuyo apellido paterno parece provenir de algunas regiones europeas (Alemania, Cataluña y Países Bajos) comenzó a tener hace unos 15 años algunos problemas con sus cuerdas vocales y por supuesto con sus funciones como cantante. “Consulté con varios médicos en México, en España y en Atlanta. Hice todo lo que tenía que hacer. Luego me operaron en Bogotá y la operación fue un fracaso. No pude cantar más porque no se puede cantar sino tienes voz”.

Llama la atención que cuando se refiere a sus compañeros de Serenata Guayanesa como “los muchachos” lo hace con mucha confraternidad. “Nosotros somos una hermandad - señala- cualquier desavenencia que podamos tener se resuelve dejando que se aplaquen las cosas”. En ese grupo de “los muchachos” que integran César e Iván Pérez Rossy, Mauricio Castro y Sabín Aranaga, de quien dice “está haciendo un trabajo maravilloso” Miguel Ángel es el más carajito y ya cumplió 73.

Mientras redacto estas líneas pienso en el virtuosismo de los cantantes que sin tener estudios musicales, como por ejemplo Oscar D León, Gualberto Ibarreto y el propio Miguel Ángel Bosch, son capaces de destacarse a fuerza de condiciones innatas que poseen desde el mismo momento que fueron concebidos… “músicos de fantasía” los llaman en el Táchira.

¿Para dónde va la música actualmente? –  pregunto –
“No lo sé - responde con escepticismo – la música que escuchamos por la radio no tiene melodía. No tiene letra que uno pueda concatenar una cuarteta completa y eso es preocupante. Lo que oímos es lo que hemos llamado “la cultura del ruido”. Pareciera que mientras más ruido hagas eres mejor… sin duda hay poca querencia por la música en el país”. Pone ejemplos irrebatibles dada su experiencia en el medio artístico y remata  con una frase aleccionadora: “un país que pierda el patrimonio de su música deja de ser soberano”.

Gracias Maestro por todas las alegrías que nos ha dispensado junto a “los muchachos”. Lo dijo el poeta inglés Robert Browning “el que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”.

Jesús Antuárez
Domingo 26 abril 2026
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