El contraste entre la planificación institucional y la realidad de las calles merideñas ha encontrado un punto crítico en el Paseo La Feria. A pesar de que el pasado 31 de enero el Consejo Local de Planificación Pública (CLPP) aprobó formalmente los recursos para el Plan de Inversión Municipal 2025, el sector continúa esperando la ejecución de su proyecto más urgente: la rehabilitación del alumbrado público.
Lo que en papel se presentó como una prioridad para el Municipio Libertador, en la práctica se ha traducido en una espera que afecta la calidad de vida de los residentes. La oscuridad se ha apoderado de este emblemático espacio público, despojándolo de su esencia recreativa para convertirlo en un escenario de riesgo.
La falta de luminarias no es solo un problema estético o de infraestructura básica; es, fundamentalmente, un problema de seguridad ciudadana. Los vecinos reportan que el tránsito peatonal se ha reducido drásticamente al caer el sol y la vulnerabilidad ha aumentado, transformando el paseo en un foco propicio para incidentes delictivos.
Asimismo, el comercio local se ve afectado, ya que la actividad económica se retrae ante la falta de condiciones mínimas de visibilidad.
Resulta contradictorio que, contando con la aprobación presupuestaria y la identificación del problema, la ejecución técnica se mantenga en el limbo. El Paseo La Feria es un patrimonio de los merideños que exige más que decretos y actas de reuniones; requiere una intervención inmediata que devuelva la tranquilidad a sus calles y el brillo a sus espacios. La comunidad se mantiene alerta, esperando que las promesas de enero no se pierdan en la penumbra del olvido administrativo.
Por F.G.
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