sábado, 9 de mayo de 2026

El Brillo de la Tradición y los Frescos de la Hacienda San Pedro en Chiguará

Uno de los corredores de la casona de San Pedro 

Germán D' Jesús Cerrada 

​En el corazón de una historia que comenzó a latir el 1 de mayo de 1929, bajo el empeño fundacional de Don Pantaleón Sandia, la Hacienda San Pedro, ubicada en la población de Chiguará, estado Mérida, se erigió como un refugio de la estética y la tertulia. Como buenos anfitriones, Don Pantaleón y su esposa, Doña Juana Ramírez, junto a sus hijas Alicia y Ernestina, convirtieron la casona en un centro de hospitalidad donde la familia y los amigos compartían lo mejor de la vida andina. A lo largo de casi un siglo, tras haber sido dirigida por Román y Orangel Sandia, y hoy bajo el cuidado de su nieto, el médico veterinario José Gregorio Sandia, la propiedad ha resguardado el eco de esa época dorada. Aquella arquitectura de amplios corredores y pisos de tablones de madera, a los que se accedía por una elegante escalera de caracol, servía de escenario para reuniones entre sillas de mimbre y butacas repujadas, donde el tiempo parecía detenerse entre el aroma del campo y la calidez de la palabra.

Frescos pintado por Don Pepe Melani en San Pedro 

Sin embargo, el alma visual de estas estancias residía en su estructura, donde el pincel de un artista excepcional dejó una huella imborrable. Don Pepe Melani, nacido en la noble tierra de La Grita en 1897 y paisano de Don Pantaleón, fue el encargado de plasmar una serie de frescos que transformaron las paredes entre ventanas hacia paisajes bucólicos que refrescaban el ambiente. Melani, hombre de raíces italianas y talento polifacético que dominaba con igual destreza el bandoneón y el violín, no trabajó solo; en aquellas jornadas de creación lo acompañaba su hijo, Néstor Melani, quien entonces apenas despertaba al mundo del arte que hoy lidera como pintor, escultor y músico.

La casona de San Pedro

A mediados del siglo pasado, en un ambiente donde la música de cuerda se mezclaba con el brindis y la declamación de poemas, Don Pepe fue dando vida a esas escenas campestres que engalanaban la casona en Chiguará. 

Don Pepe Melani el pintor de La Grita

Eran obras nacidas del espíritu bohemio y la profunda sensibilidad de un artista que entendía la luz de los Andes. Aunque el infortunio del tiempo ha hecho desaparecer físicamente estos frescos, su memoria permanece intacta en el relato histórico de la hacienda. Aquellas pinturas no eran simples adornos, sino el testimonio de una herencia cultural donde la agricultura, la música y las bellas artes se fundieron para otorgarle a San Pedro una identidad eterna.

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