CÁPSULAS MUNDIALISTAS
La selección de Italia realizando el saludo obligatorio en la cancha; testimonio visual de un Mundial donde el deporte quedó sometido a la exigencia política del régimen de Mussolini.
Por Germán D' Jesús Cerrada
Cuatro años después de la aventura en Uruguay, la Copa del Mundo llegó a Europa por primera vez, pero en un ambiente sumamente tenso.
El dictador Benito Mussolini vio en el torneo la oportunidad perfecta para vender al mundo la supuesta grandeza del fascismo italiano, dejando claro que el único resultado aceptable para los locales era levantar el trofeo.
El segundo Mundial de la historia quedó marcado por la presión extrema y la geopolítica:
Vencer o Morir: No era una metáfora. Antes de la final contra Checoslovaquia, los jugadores de la selección italiana recibieron un telegrama del propio Mussolini con un mensaje corto y contundente: "Vencer o morir".
El arquero Luis Monti (quien ya había jugado la final de 1930 con Argentina) confesó años después: "En Uruguay me querían matar si ganaba, en Italia me querían matar si perdía".
Arbitrajes bajo sospecha: La influencia del régimen sobre los árbitros fue escandalosa.
En semifinales contra la legendaria Austria (el Wunderteam), el árbitro Ivan Eklind cabeceó él mismo un centro austriaco para despejar el balón y ayudar a los defensores italianos.
Al día siguiente, Mussolini invitó a ese mismo árbitro a cenar para "felicitarlo", y casualmente fue el designado para pitar la gran final.
Nacionalizaciones exprés: Para asegurar el triunfo, Italia recurrió a los oriundi (jugadores sudamericanos de ascendencia italiana).
Nacionalizaron a contrarreloj a cuatro argentinos (Monti, Guaita, Demaría y Orsi) y a un brasileño (Guarisi), piezas clave para que la Azzurra terminara coronándose campeona al ganar la final 2-1 en la prórroga.
El Dato Curioso: Este fue el único Mundial en el que el país campeón defensor (Uruguay) se negó a participar. Lo hicieron como protesta y cobro de factura, ya que la mayoría de los países europeos no habían querido viajar a Sudamérica cuatro años antes.
Fútbol bajo presión: El cartel oficial del torneo y la selección de Italia realizando el saludo obligatorio en la cancha; postales de un Mundial donde el deporte quedó sometido a la propaganda y la exigencia política del régimen.
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