CÁPSULAS MUNDIALISTAS
El joven Pelé, de 17 años, llora de emoción en el pecho del arquero Gilmar tras conquistar la final de 1958
Germán D' Jesús Cerrada
El Mundial de 1950 había dejado a Brasil sumido en un complejo de inferioridad. Pero ocho años después, en las frías tierras de Suecia, la selección sudamericana revolucionó el fútbol para siempre.
No solo fue el torneo que curó las heridas del Maracanazo, sino el escenario donde un adolescente de apenas 17 años, apodado Pelé, deslumbró al mundo entero con una magia nunca antes vista.
Los hitos y curiosidades que marcaron la primera corona brasileña: Edson Arantes do Nascimento, Pelé, llegó al Mundial como un perfecto desconocido de 17 años y, para colmo, lesionado de la rodilla. El psicólogo del equipo, João Carvalhaes, recomendó no alinearlo porque consideraba que el muchacho era "infantil y carecía de espíritu de lucha".
Afortunadamente, los líderes del equipo (como Garrincha y Didí) presionaron al técnico para que lo pusiera a jugar. El resto es historia.
Rivales con botas prestadas: La final enfrentó a los locales, Suecia, contra Brasil. Por un sorteo de colores, los sudamericanos tuvieron que abandonar su tradicional camiseta amarilla y comprar de urgencia un juego de camisetas azules en Estocolmo.
Además, la marca alemana que patrocinaba a los suecos les negó las botas nuevas a los brasileños, por lo que el utilero tuvo que conseguir tacos prestados para que el equipo pudiera disputar la final.
La hazaña de un récord imposible: Más allá del título brasileño, este Mundial dejó un récord que parece blindado contra el tiempo: el francés Just Fontaine anotó la impresionante cifra de 13 goles en tan solo 6 partidos. Lo más curioso es que Fontaine jugó todo el torneo con un par de botas prestadas por su compañero de equipo Stéphane Bruey, ya que las suyas se habían roto antes de viajar.
El Dato Curioso: Con su victoria 5-2 en la final, Brasil se convirtió en la única selección americana en ganar un Mundial en suelo europeo.
Tras el pitazo final, los jugadores locales y el público sueco rompieron en aplausos para ovacionar a Pelé, quien lloraba desconsolado en los hombros del portero Gilmar tras haber cumplido la promesa que le hizo a su padre cuando tenía 9 años: ganar una Copa del Mundo.
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