jueves, 21 de mayo de 2026

Víctor Campaz: 77 años de gambeta, rebeldía y el gol eterno que grabó en el corazón de Mérida

Texto y fotos: Germán D' Jesús Cerrada 

​Hay futbolistas que juegan para las estadísticas y otros, como Víctor Campaz Rengifo, que juegan para la memoria y la leyenda. Nacido en la vibrante Buenaventura un 21 de mayo de 1949, el mítico delantero colombiano celebra hoy 77 años de vida, una existencia que ha sido un reflejo exacto de su juego en la cancha: veloz, valiente, desparpajada y profundamente apasionada.

​Desde sus primeros toques al balón en el equipo de su barrio, "Sor Vásquez", hasta convertirse en el primer jugador de su país tasado en la histórica cifra de un millón de pesos, Campaz iluminó los estadios suramericanos en la década de los setenta. 

Fue un rebelde con causa que plantó cara a los dirigentes en defensa de los derechos de sus compañeros y que, con esa misma vehemencia, le ganó la batalla a un duro cáncer de garganta y a las secuelas de un grave accidente.
​Para la fanaticada de Estudiantes de Mérida, el nombre de Víctor Campaz evoca una de las páginas más doradas y emotivas de su historia institucional. 

Corría el año 1976 cuando el ariete colombiano llegó a la ciudad de las nieves, bajo la dirección técnica de su compatriota Efraín “El Caimán” Sánchez y la presidencia del ingeniero Manuel Padilla.

​Su velocidad endiablada y esa gambeta indescifrable que dejaba a los defensas contrarios con jirones de su camiseta en las manos, encendieron la pasión académica. 

Campaz tuvo el honor de ser el primer colombiano en marcar un gol con la escuadra estudiantil, pero su cita definitiva con la inmortalidad merideña llegó el 19 de diciembre de 1976.

​En un estadio Guillermo Soto Rosa abarrotado hasta las banderas, apenas corría el minuto 11 de juego cuando Campaz mandó el balón al fondo de la red. 

Aquel golazo ante el Deportivo Galicia selló la victoria y desató el delirio colectivo: por primera vez en su historia, Estudiantes de Mérida clasificaba a la Copa Libertadores de América. 

Aquella mítica plantilla, donde Campaz tiraba paredes con colosos de la institución como Juan José Scarpeccio, Richard Páez, José Chiazzaro, Luis Bottalico, Hugo Briceño, Rodolfo “Flaco” Carvajal y el "Mono" Rivas, entre otros grandes, llevó el nombre de Mérida a los escenarios internacionales frente a los peruanos Unión Huaral y Sport Boys.
​La estancia de Campaz en Mérida fue brillante pero corta, dictada por los latidos de su propio corazón. Al finalizar aquella gloriosa temporada de 1976, más pudo el amor que los contratos, y el delantero decidió armar las maletas para regresar a Medellín. Campaz era un hombre de pasiones firmes; un enamorado eterno de los suyos y de los ritmos caribeños.
​Hoy, a sus 77 años, el "último rebelde" sigue gambeteando a las dificultades desde su casa materna en la calle Sor Vásquez de su amada Buenaventura. 

Al compás de una buena salsa, la misma alegría que antes regalaba en las tribunas con chilenas, tacos y túneles, la entrega ahora a las nuevas generaciones a través de su fundación, donde enseña fútbol a los niños del barrio que lo vio nacer.

​Desde Mérida, la afición rojiblanca aún recuerda aquel minuto 11 de diciembre del 76 y celebra la vida de un crack inolvidable. ¡Feliz cumpleaños, Víctor!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias, fenómenal.